De las horas sin sol

Publicar un libro de poesía tiene algo muy espiritual, porque es como si de repente se materializara una parte de nuestra alma. En el caso de mi tercer poemario, De las horas sin sol, esta sensación se incrementa, ya que se trata de una obra muy personal, que plasma mi geografía emocional en un momento muy concreto de mi vida.

Este libro habla sobre la muerte, la memoria, la ausencia y el amor: los temas de siempre, barnizados por la nostalgia. Es una obra más oscura que las anteriores, gestada en un eclipse. Sin embargo, la luz sigue ahí, aunque de forma distinta.

Con él quedé finalista en 2017 del Premio Valparaíso de Poesía.

Gracias a Antonio y Charo, de Huerga y Fierro, por depositar su confianza en mí con esta edición tan magnífica. Gracias a mi prologuista, Andrés París, el mejor intérprete de las luces y sombras que me habitan. Gracias a mi familia, siempre, y a los amigos que se han quedado conmigo.

Estoy deseando que lo leáis. Me encantaría también veros en la presentación, el 5 de abril a las 20:00 h., en la sede de Huerga y Fierro (C/ Sebastián Elcano, 9, Madrid).

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Nuevo poemario

Queridos amigos: os anuncio muy ilusionada que en breve saldrá a la luz mi nuevo poemario, De las horas sin sol, con la magnífica editorial Huerga y Fierro. Se trata de mi tercer poemario, con el que fui finalista del Premio Valparaíso de 2017. Pronto os contaré más de él; por el momento, id reservando el viernes 5 de abril para acompañarnos en la presentación. Me encantaría veros ese día.

DE LAS HORAS SIN SOL-INVITACION

Entrevista en Cadena SER

Ya iba siendo hora de regresar por estos lares (el trabajo me tiene absorbida), y lo hago para traeros el podcast de una entrevista que me hizo Mara Torres hace unas semanas para su programa El Faro, de Cadena SER.

Esta vez, lo que interesaba era mi faceta de especialista en la Generación del 27, a partir de un artículo que publiqué en esta web hace unos años al respecto de El público, de García Lorca: El público de García Lorca: la destrucción del teatro convencional”. Una obra que forma parte del llamado “teatro imposible” lorquiano, acerca del cual Mara Torres me hizo algunas interesantes preguntas.

Todo el programa, dedicado al público, es estupendo, pero podéis escuchar mi entrevista en torno al minuto 2:14:20. Os dejo aquí el enlace:

EL FARO, de Cadena SER. “El público” (7/2/19)

Florecer

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Florencia, agosto de 2018

Cuando en el futuro recuerde 2018, lo haré pensando en el año en el que, por fin, brotaron todas las semillas que había plantado a lo largo de mi vida, desde aquellos “PA+” de Primaria, pasando por la carrera, másteres y doctorados, hasta llegar a las temibles oposiciones a las que no fui capaz de vencer en una ocasión. Fue en 2016. Sentí aquel suspenso como el fracaso de toda mi vida académica, pero reuní la fuerza suficiente para levantarme de mis cenizas y continuar, con más empeño si cabe. Dos años más tarde, he comprendido que aquel suspenso solo fue un bache en el camino, un camino cuyo devenir no era capaz de comprender, por entonces.

Cuando en julio de este año llegó el aprobado, con forma de plaza fija, entendí por fin ese tópico tan manido que dice que “todo esfuerzo tiene su fruto”. El mío había florecido. Ahora, puedo dedicarme a la que considero que es mi vocación: la docencia. Por eso, recordaré 2018 como el año que me enseñó que todo es posible, si nos empeñamos.

La alegría llegó después de un torrente de sombras en mi existencia: el pozo más oscuro en el que jamás podría haber caído. Por eso, la alegría se alzó aún más luminosa, con la promesa de una nueva vida que me acercaría a ese tan ansiado equilibrio. Porque 2018 también ha sido el primer año completo de ausencia.

A pesar de ello, me he sentido muy arropada por aquellos que siempre han estado conmigo. Otros, los que hablaban mucho y me querían tanto y cuánto, se han alejado definitivamente, volviendo a demostrar que, como decía Rafael Alberti, “las palabras entonces no sirven: son palabras”. En la amistad, en el amor, cuentan solo los actos.

Cuando nos vamos haciendo mayores, aprendemos poco a poco que existir es convivir en paz con la tristeza. Permitir que brote varias veces al día, como un repentino pinchazo en la sien y un buen puñado de lágrimas, pero no dejar que empañe los momentos de felicidad, porque estos también existen. Somos lo que somos ahora y lo que hemos sido, pero también lo que otros han sido. Llevamos en nuestro cuerpo y en nuestra alma nuestros sueños y afectos, pero también los de nuestros desaparecidos. Tenemos la voluntaria responsabilidad de no dejar que mueran, porque uno solo muere cuando lo dejan de pensar.

Y ahora solo queda afrontar el nuevo año con valor e ilusión. Valor, porque la incertidumbre del futuro a menudo esconde puñales entre la niebla, puñales que son inherentes a la vida misma. Ilusión, porque junto a esos puñales aparecerán momentos y personas inolvidables. En el terreno literario, por ejemplo, se anuncian ya algunas nuevas ilusionantes, que se volverán corpóreas en este 2019. El año que se va ha dejado, en ese ámbito, un par de reconocimientos a mi obra y una bonita antología poética en la que mis versos permanecerán siempre junto a los de los Bardos.

Quedan todavía muchos sueños por cumplir. Feliz fin de año y gracias por acompañarme en este viaje con vuestra lectura.

Recitando en la Biblioteca Nacional

Este año han ocurrido muchas cosas. La mayoría de ellas, buenas. No quería dejar pasar 2018 sin recordar el día 14 de diciembre, cuando participé en la gala celebrada en la Biblioteca Nacional con motivo de la Entrega del Premio Adonáis, de cuya 72ª edición he sido finalista con un poemario, Noche o pájaro azul, que constaba de una segunda parte bastante experimental que podía crear pasiones o rechazos, por lo que me ha sorprendido gratamente haber llegado hasta ahí. Aunque no pasé de finalista, fue un día memorable, en el que pude leer uno de los poemas del libro en el Salón de Actos de la Biblioteca Nacional, frente a los prestigiosos miembros del jurado -Carmelo Guillén Acosta, Joaquín Benito de Lucas, Julio Martínez Mesanza, Eloy Sánchez Rosillo, Enrique García-Máiquez y Aurora Luque-, los editores de Rialp, la directora de la Biblioteca Nacional y un numeroso público. Junto a mi intervención, tuvieron lugar también las de la representante de la ganadora (Marcela Duque), los dos accésit (José Alcaraz y Guillermo Marco) y los demás finalistas (Estefanía Cabello, Israel Álvarez y Aitor Francos).

Comparto aquí algunas fotografías para recordar el evento (doy las gracias a Miguel Mirón, editor adjunto de Rialp, por habérmelas enviado), y un enlace al vídeo del evento (yo recito en el minuto 26).

 

  Pulsa aquí para ver el vídeo del acto (yo recito en el minuto 26)