Un mar que nadie mira
La noche ha despertado.
Imágenes sin nombre,
dentro de la memoria,
mimetizan la luz
de todo cuanto amaba;
a hurtadillas, defienden
la persistencia inútil del recuerdo.
Veo tu cuerpo al fondo
de algún verano,
quieto sobre ese mar
que ya no mira nadie.
La muerte
Mi padre me decía:
Quisiera ser un pájaro.
El cielo lo escuchaba, resentido.
Cuando empezó a sonar aquel silencio,
comprendí que su alma, lentamente,
se cubría de plumas.
No ha cesado la lluvia desde entonces.