Un deudor de los clásicos: “Ecos del desasosiego”, de Antonio Mata Huete

La poesía contemporánea ha desterrado, en gran parte, el lenguaje preciosista; ha huido de la adjetivación que nos dejó como herencia el Modernismo y, en determinados casos, ha caído en una simplicidad que deja de lado, incluso, las figuras retóricas más esenciales. En este contexto, sorprende encontrar un poemario como el de Antonio Mata Huete, escritor y periodista toledano con una trayectoria literaria consolidada en poesía y novela.

Ecos del desasosiego (Los Libros del Mississippi, 2020) sorprende por su lealtad a los clásicos y la impronta innegable del Modernismo y el Simbolismo en sus imágenes, en sus bellas metáforas cuajadas de plasticidad. Esta idea se refleja desde los primeros versos del libro: “Ya no quedan clavos candentes / Que inflamen la piel en los sueños”.

Leer más “Un deudor de los clásicos: “Ecos del desasosiego”, de Antonio Mata Huete”

Buceando en “Los amores autómatas”, de Félix Moyano

“Llevo toda la tarde pensando en salir fuera, / pero tras la ventana se atisba un precipicio”. Desde los primeros versos, en Los amores autómatas (Premio Andaluz de Poesía Villa de Peligros 2019) la voz lírica se sitúa detrás de un cristal y contempla el mundo desde su refugio. Está presente el deseo de salir al exterior, pero se trata de una voluntad estéril: “hay un charco estancado en las yemas de mis dedos / que me impide llamarte”. El mismo poeta se identifica con una “planta de interior” y confiesa: “Yo soy como esas plantas que están dentro, / en cuartos muy oscuros y en pasillos, / sin saber con certeza qué es el tiempo”.

De este modo, los poemas se sitúan en interiores: dentro de una habitación, un patio con rejas, un coche, una cama, un autobús, una ciudad lejos del mar, su propio cuerpo. El mundo, su mundo, se materializa en ese espacio limitado (“Hay bosques en tus brazos”, “anochece en tu cuerpo”). Esta circunstancia conduce a veces a la voz lírica a un aislamiento, una suerte de infierno de soledad: “la cadencia del negro siempre fue irregular. / Se extiende por tu sangre como un oleoducto”, “en jaulas de cristal que tienes dentro, / al fondo de tu estómago, / donde la luz no llega”, “el abismo permanece intacto, / justo en el centro / de tu corazón”. Hay “una sed que late y que golpea mi pecho”: ese deseo cernudiano que débilmente se enfrenta con la realidad, que no alcanza a salir al exterior.

Leer más “Buceando en “Los amores autómatas”, de Félix Moyano”

Vencer a la muerte. “Luz del instante”, de César Rodríguez de Sepúlveda

La íntima proximidad de la muerte es uno de los temas centrales de Luz del instante (Ompress Poetas, 2020), el primer poemario del profesor César Rodríguez de Sepúlveda (Madrid, 1968). Dividido en tres secciones, arroja al lector por un recorrido plagado de narratividad que no desdeña el ornamento lírico, más bien al contrario, en un tiempo en el que la lírica –en el sentido más puro del término– sufre el rechazo de muchos autores.

La primera sección, “La del alba sería”, constituye una conmovedora y triste despedida de la niñez. Los recuerdos se suceden, como el de la primera vez que el niño ve ante sí un cadáver, en el poema “Un santo de verdad”, y nos ofrece una mirada atónita e inocente que le hace pensar en vampiros. En esta sección se encuentra el que, en mi opinión, es uno de los mejores poemas de la obra: “Desahuciados del alba”, que sintetiza ese final de la infancia, representada como un tiovivo, que termina con la llegada del primer reloj:

Leer más “Vencer a la muerte. “Luz del instante”, de César Rodríguez de Sepúlveda”

Sobre aforismos y aforistas. “Desajustes”, de Benito Romero

El género del aforismo se ha popularizado mucho en los últimos tiempos. Las redes sociales, con su espacio limitado y su capacidad de llegar a mucha gente, han contribuido a ello. El problema es el de siempre: cuando algo se populariza, también corre el riesgo de infravalorarse. Y surgen un sinfín de autoproclamados “aforistas” que, en mi opinión, no llegan al nivel. Ocurre lo mismo con los haikus. Lo confieso: yo misma nunca me he atrevido a adentrarme en estos géneros; creo que no tengo talento o que tal vez no los he estudiado lo suficiente. Quizá por eso admiro tanto a los autores que sí se arriesgan y además obtienen resultados magníficos. Me vienen a la memoria tres geniales libros que he leído en el último año y tienen como protagonistas las formas líricas breves. Uno es Relámpagos (Norbanoba, 2019), de Rosario Troncoso; otro es A punto de ver (Polibea, 2019), de José Luis Morante.

Leer más “Sobre aforismos y aforistas. “Desajustes”, de Benito Romero”

“Ahora que es tarde”: un puente levadizo a la poesía de José Luis Morante

En palabras de Antonio Machado, vivir es “pasar haciendo caminos sobre la mar”. También podríamos aplicarlo a la literatura. Hay caminos más anchos y otros más estrechos; senderos que se interrumpen frente a un árbol hendido por el rayo y otros que continúan, serpenteantes pero firmes, desafiando al tiempo y a cualquier obstáculo que esgrima la existencia misma.

El camino poético de José Luis Morante (El Bohodón, Ávila, 1956) es largo y fructífero, cuajado de lecturas que crecen a uno y otro lado, perennes y frondosas, perfilando el trazado. Hoy tenemos la ocasión de adentrarnos por ese camino gracias a la aparición de Ahora que es tarde, una antología que recoge una selección de su obra poética entre 1990 y 2020. El libro, exquisitamente editado por La Garúa, cuenta con un prólogo de Antonio Jiménez Millán titulado “José Luis Morante: poesía y reflexión”, que hace referencia a uno de los rasgos más característicos de su poética: la profundidad, la hondura. Verso a verso, el pensamiento se despliega como la lengua de una mariposa; avanzamos página a página con naturalidad mientras el poeta nos contagia de su minucioso y lírico afán por analizar el mundo que nos rodea y, de paso, nuestro propio paisaje íntimo.

Leer más ““Ahora que es tarde”: un puente levadizo a la poesía de José Luis Morante”