En Madrid, tenemos a Rosendo

Un original artículo de la revista Rolling Stone dibuja un mapa musical de España:

"Mapa musical ibérico" según la Rolling Stones
“Mapa musical ibérico” según la Rolling Stone

Aunque en algunas regiones no coincido con lo que la Rolling Stone considera “lo más representativo” -pobres sevillanos, con Tote King a la cabeza; y en Barcelona no se menciona a Loquillo, ¡un crimen!-; lo que resulta indiscutible es que Zaragoza es el reinado de Enrique Bunbury, y tampoco me parece mal situar a Siniestro Total como la banda “oficial” de Vigo -no hay que negarle el mérito, aunque no sea santo de mi devoción. ¿Curiosidades? Los Flechazos, en León. Muy grandes, con aquel temazo tan happy y ochentero de “Viviendo en la era pop”, que serviría para acompañar algún cuadro de Lichtenstein…

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Y en Madrid, tenemos a Rosendo.

El cantante Rosendo Mercado
El cantante Rosendo Mercado

Rosendo Mercado, nacido en 1954 en Madrid, en “Este Madrid”, donde ni las ratas pueden vivir. Ya sabemos que cuando dijo aquello de que “Este Madrid es una mierda” no iba en serio, porque en toda su vida no se ha movido de Carabanchel Bajo, el barrio donde se crió. Y es que Rosendo es madrileño y carabanchelero de pro, tanto que los vecinos del barrio reivindican que se levante una escultura suya. Como carabanchelera originaria -sí, viví en su barrio hasta los seis años y medio- me uno a la propuesta…

Rosendo alcanzó la popularidad a partir de 1977, cuando formó la banda Leño junto con Ramiro Penas, el batería, y Chiqui Mariscal, bajista -que después del primer disco sería sustituido por Tony Urbano. Quedaban tres años para la llegada de la Movida madrileña, donde Rosendo gritaría aquello de: “No pienses que estoy muy triste si no me ves sonreír; es, simplemente, despiste… ¡Maneras de vivir!

Tiempos en los que el porteño Moris hacía tronar España con su “Sábado a la noche” y el rock urbano nacional daba sus primeros -pero poderosos- pasos.

Te busco y estás ausente;

te quiero, y no es para ti.

A lo mejor no es decente…

¡Maneras de vivir!

Voy aprendiendo el oficio:

olvidando el porvenir.

Me quejo sólo de vicio…

¡Maneras de vivir!

A lo mejor no era decente, pero precisamente en ese punto residía el magnetismo insuperable de Leño, el que lo hizo sobrevivir en medio de la Movida, donde el rock duro no estaba a la orden del día. Pero Leño tenía algo especial: un cierto regusto de barrio, de pelo largo y letras canallas que resultaban poéticas dentro de su indecencia. Un Rosendo “loco por incordiar” y por pegar fuerte, duro, con su guitarra. “Voy de aspirante a debutante y no doy más… Llegará mi oportunidad”.

Y llegó su oportunidad, vaya que si llegó. Y permanecería viva después de que Leño se disolviera en 1983 y él siguiera su carrera en solitario -con sencillos tan originales como “Masculino, singular”, de 2002-, continuando hoy en activo, a sus 59 años. Y es que los viejos rockeros nunca son viejos del todo…

Rosendo es la base del rock nacional de las últimas décadas: desde Platero y tú hasta Pereza, pasando por Barricada o Extremoduro. Rosendo es el rock urbano; es Carabanchel Bajo y es el Madrid de finales de los setenta -y también, por qué no, el de ahora.

Y hace poco, se anunciaba que los tres miembros de Leño volverían a unirse, de forma temporal, con motivo de la publicación de una biografía escrita por los periodistas Kike Babas y Kike Turrón, titulada Maneras de vivir: Leño y el origen del rock urbano.

No podemos ignorar la euforia que todavía nos invade cuando escuchamos clásicos de Leño… La rebeldía no pasa de moda. Definitivamente, es un orgullo afirmar que, en Madrid, tenemos a Rosendo.

El cantante Rosendo Mercado
El cantante Rosendo Mercado
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Lo que queda de The Doors

Hoy me he topado con una noticia que anuncia que los miembros supervivientes de la banda The Doors se reunirán en 2013 para rendir tributo al recientemente fallecido tecladista: Ray Manzarek. Manzarek murió el pasado 20 de mayo en Alemania, a los 74 años, debido a un cáncer de hígado. La figura de Manzarek fue capital en la formación de la banda, tal como expliqué en “Recordando a Ray Manzarek”, un artículo publicado en la revista digital Todo Literatura.

Los cuatro integrantes de The Doors, a finales de los sesenta. De izquierda a derecha: Robby Krieger, Ray Manzarek, John Densmore y Jim Morrison
La banda The Doors, a finales de los sesenta. De izquierda a derecha: Robby Krieger, Ray Manzarek, John Densmore y Jim Morrison

En la historia del rock, hay dos modalidades de grupos: aquellos en los que todos los miembros son más o menos conocidos, como The Rolling Stones o The Beatles -es cierto que los fans se debaten entre Lennon o McCartney, pero incluso Ringo Starr tiene su público- y esos otros en los que hay una cabeza visible, MUY visible… y dos o tres personas de fondo, cuyos nombres suelen ser recordados solo por los melómanos o los entendidos en rock. Eso ocurre con la banda que hoy nos ocupa, porque pensar en The Doors es pensar automáticamente en su vocalista: Jim Morrison.

Morrison fue, sin duda, el espíritu del grupo, y eso que él no iba para músico, sino para poeta maldito, al modo de sus admirados Rimbaud y Verlaine. Por eso precisamente son las letras de The Doors tan profundas y absolutamente geniales…

Que Morrison era The Doors lo confirmó el hecho de que, tras su repentina muerte acaecida en julio de 1971, la banda que siguió en activo, fue marchitándose rápidamente hasta su disolución. Sin la locura creativa de Jimmy, aquello no podía ser lo mismo.

Sin embargo, necesitó el equilibrio de sus compañeros para lograr canalizar toda su extravagancia en verdadero arte. Y aquí es donde se vuelve esencial la figura de Ray Manzarek, a quien conoció en la UCLA (Universidad de California, Los Ángeles), donde ambos coincidieron en los recientemente instaurados estudios de Cine. Manzarek era cuatro años mayor que Morrison, y tenía la idea de formar un grupo de rock. Después de que Jim le cantara uno de sus poemas, que había musicado -concretamente, “Moonlight Drive”-, Ray consideró que el salvaje muchacho tenía los ingredientes necesarios para hacer que una banda triunfase. Así se formaron The Doors, para cuyo nombre Jim se inspiró en una cita de William Blake: “Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito”

Aunque adicto a las hierbas, Ray Manzarek tenía lo que en muchas ocasiones le faltaba a Morrison: sentido de la realidad. Le aportó equilibrio emocional y tuvo mucha paciencia con su impetuoso carácter, incluso le dejó alojarse en su propia casa durante un tiempo. Fue lo más parecido a un amigo para Jim.

Ray Manzarek y Jim Morrison estudiaron juntos Cine en la UCLA
Ray Manzarek y Jim Morrison estudiaron juntos Cine en la UCLA

Manzarek fue teclista y bajista de los Doors: un “dos en uno” que logró gracias a su Fender: un teclado que también reproducía sonidos de bajo. Además, Ray fue quien aportó al tercer integrante y batería de The Doors: John Densmore, al que conocía por ser ambos compañeros en unas clases de meditación. John Densmore, a su vez, fue el enlace directo con Robby Krieger, el que se convertiría en el guitarrista de la banda. Robby era el más joven de los Doors -tenía tres años menos que Morrison- y un consumado guitarrista, especializado en varios estilos, como el flamenco. Antes de unirse a los Doors tocaba, junto con Densmore, en un grupo llamado The Psychodelic Rangers.

Aunque en un principio parecía tímido y silencioso, Krieger constituyó un gran fichaje para la banda. Además de Morrison, fue el único que compuso letras, siendo de su atoría temas tan populares como “Love Me Two Times”, “Touch Me”, “Love Her Madly” o una de las más míticas: “Light My Fire”:

¿Qué fue de los Doors tras la muerte de Jim Morrison? El grupo permaneció activo poco tiempo más, con Ray Manzarek y Robby Krieger como vocalistas. Después, cada uno marchó por su lado, sin apartarse del mundo de la música. Hasta el año 2002, cuando Manzarek y Krieger se unieron en un grupo llamado The Doors of the 21st century, en la que rescataban temas de la banda original.  Y es aquí donde comienzan las desavenencias.

El antiguo batería, John Densmore, comenzó un proceso judicial contra Manzarek y Krieger por usar ese nombre, además de utilizar temas de The Doors sin que él lo hubiera permitido. Densmore, respaldado por la familia de Morrison, alegaba que The Doors no podía existir si faltaba uno de sus miembros, más aún si esa ausencia era la de Jim Morrison.

Lo que Densmore sentía por Jim era una mezcla de miedo y admiración. Cuando se unió a The Doors, temió que Morrison fuera un psicópata, pero a la vez se unió porque intuyó que él era la clave del éxito para una banda como la que estaban formando. John sabía que con Jim Morrison resultaría imposible no triunfar. Por entonces, el batería ya se caracterizaba por una cierta agresividad malhumorada, que debía de conservar cuando en 2002 denunció a sus antiguos compañeros.

Robby Krieger y Ray Manzarek en 2004
Robby Krieger y Ray Manzarek en 2004

Lamentablemente, las disputas no terminaron hasta dos semanas antes del fallecimiento de Ray Manzarek, cuando este volvió a contactar con Densmore para comunicarle que “se estaba muriendo”. A John la noticia le afectó mucho, y tras su muerte puso fin a la enemistad con Robby Krieger -ambos habían sido amigos íntimos antes de su incorporación a The Doors. Ya han anunciado que se reunirán en 2013, aunque desconocen las fechas concretas, para homenajear a su ex compañero y amigo Manzarek.

Resulta muy triste que la muerte sea lo que más une en esta vida. No sé si hubiera sido emocionante ver a los tres Doors tocando juntos de nuevo, porque no sé qué impresión me hubiesen causado sin tener a su lado la locura entrañable de Jim Morrison. Igual que si a un monstruo terrible y genial le hubieran cortado la cabeza, y lo que quedara de él, aunque hondo, fuese un recordatorio de que Jim ya no existía.

En todo caso, ese hipotético reencuentro ya no se producirá. Veremos, eso sí, tocar de nuevo juntos a Densmore y Krieger, envejecidos y sentimentales, como la espuma que queda en la orilla después de una salvaje marejada. Lo más positivo que puedo extraer a todo esto es la reconciliación de lo que fueran dos grandes amigos…

John Densmore y Robby Krieger en la época de The Doors
John Densmore y Robby Krieger en la época de The Doors

El Club de los 27: ¿casualidades o causalidades?

Ayer fue 3 de julio. El 3 de julio constituye una fecha maldita en la Historia del Rock. Un 3 de julio de 1969 comenzaría lo que se ha llegado a llamar “El Club de los 27”. La funesta esencia de dicho grupo podría resumirse con una cita famosa de Brian Jones:

“Sí, quiero ser famoso. Y no, no quiero cumplir treinta años.”

Brian Jones, líder de The Rolling Stones hasta 1969
Brian Jones, líder de The Rolling Stones hasta 1969

Brian Jones fue, precisamente, quien inauguró la maldición. Cofundador y líder de la banda The Rolling Stones, fue hallado muerto en su piscina, en Sussex, el 3 de julio de 1969. Tenía 27 años. La autopsia reveló que había podido sufrir un ataque de asma –pues era asmático- mientras nadaba, razón del ahogamiento. Sin embargo, no se aseguró. Por entonces, Jones había abandonado a los Rolling desde hacía algunos meses, por desavenencias con el resto de integrantes de la banda. Hay especulaciones que hablan de homicidio.

Un año más tarde, en 1970, nos encontramos con otros dos repentinos y extraños fallecimientos en el mundo del rock: Jimi Hendrix, el 18 de septiembre, y Janis Joplin, el 4 de octubre. Ambos tenían 27 años.

Jimi Hendrix con Janis Joplin y una tercera persona de espaldas
Jimi Hendrix con Janis Joplin y una tercera persona de espaldas

Tras las muertes de Hendrix y Joplin, Jim Morrison, vocalista de The Doors, ya había hecho gala de su humor negro comentando que “él sería el Número Tres” –cuando lo dijo no debió contar a Brian Jones. La maldición de los 27 se lo llevaría en julio de 1971, concretamente, el día 3. Se cumplían dos años exactos del fallecimiento de Jones. Jim no haría los 28 hasta diciembre. En su caso, se habla de infarto provocado por una sobredosis, pero nada resulta claro. No se hizo autopsia al cadáver, que fue visto por muy pocas personas; conseguridad solo se puede afirmar que su novia, Pamela Courson, además de un médico francés conocido de Pamela y Jean de Breteuil, amante de Pamela. Rápidamente, y antes de que terceras personas –incluidos sus padres- pudieran tener ocasión de despedirse de él, Jim Morrison fue enterrado en el cementerio parisino de Père-Lachaise.

Jim Morrison, líder de The Doors
Jim Morrison, líder de The Doors

El último gran rockero en dejarse llevar por la maldición de los 27 –sin contar a Amy Winehouse, cuya música no puede considerarse dentro de este género, por mucho que hayan tratado de incluirla en el “Club”- fue Kurt Cobain, líder de Nirvana. El 8 de abril de 1994, Cobain fue hallado muerto en su casa –la autopsia reveló que el fallecimiento se produjo tres días antes-, junto a una escopeta y una nota de suicidio dirigida a su mujer, Courtney Love, y a su hija Frances. Sin embargo, se ha especulado mucho sobre un posible asesinato de su mujer, aprovechando las tendencias suicidas de Kurt, y existen pruebas que apoyan esta hipótesis. A pesar de todo, la muerte de Cobain ocurrió 20 años después de la anterior y el cantante no conoció a Jones, Hendrix, Joplin o Morrison, por lo que lo dejaremos como un caso aislado en el tiempo, para abordarlo de forma independiente en otra ocasión.

Kurt Cobain, líder de Nirvana
Kurt Cobain, líder de Nirvana

Pero regresemos a antes de 1994, concretamente, al año 1974, para encontrarnos con una nueva e ignorada integrante “a medias” del “Club de los 27”. Digo “a medias” porque, aunque ella no era rockera ni pertenecía a ninguna banda, sí estaba muy vinculada a ese mundo por haber sido la eterna novia de Jim Morrison, y la única –junto al médico amigo suyo y a su amante- en ver su cadáver. Me estoy refiriendo a Pamela Courson, fallecida el 25 de abril de 1974, a los 27 años, supuestamente por una sobredosis de heroína, en una fiesta que estaba celebrando en su casa de Los Ángeles. Los testigos afirman que, antes de retirarse a su habitación, donde moriría, la joven dijo que “Jim llevaba demasiado tiempo esperándola”. No olvidemos, además, que antes de morir, Morrison declaró en su testamento a Pamela como su única heredera.

Jim Morrison y Pamela Courson
Jim Morrison y Pamela Courson

Existen ciertas vinculaciones entre las muertes de Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison. Os expongo algunas:

1) Jones había dejado a los Rolling poco antes de morir, debido a enemistades con el resto de la banda. Morrison también había abandonado a los Doors, retirándose a París junto a Pamela para explotar su faceta de poeta maldito –él siempre se consideró poeta, antes que cantante. También se habían producido discusiones en el seno de los Doors en la última época, principalmente por el carácter desequilibrado que a Jim le producía el excesivo consumo de alucinógenos, y su alcoholismo. Brian Jones también vivió permanentemente colocado sus últimos meses. Por su parte, Jimi Hendrix, también muy enganchado a las drogas, comunicó extraoficialmente, días antes de su muerte, que tenía pensado abandonar a su manager.

2) Cuando en 1969 Brian Jones les comunicó al resto de Rolling que abandonaba la banda, les habló de que tenía proyectos con Jimi Hendrix. Así lo relata su antiguo compañero, Keith Richards, en el libro According to the Rolling Stones.

Brian Jones y Jimi Hendrix
Brian Jones y Jimi Hendrix

3) A partir de los cuadernos de Jim Morrison, existe la posibilidad de que este se hubiera entrevistado con Brian Jones meses antes de la muerte del Rolling en 1969. Brian Jones era el ídolo reconocido de Jim Morrison. Ambos murieron un 3 de julio.

4) En 1968, un año antes de la muerte de JonesJim Morrison participó en la grabación de un disco de Jimi Hendrix titulado Bleeding Heart.

Portada de "Bleeding Heart" de Jimi Hendrix
Portada de “Bleeding Heart” de Jimi Hendrix

5) Jean de Breteuil, el traficante que suministró la dosis de heroína mortal a Janis Joplin, fue amante de Pamela Courson antes de que ella empezara a salir con Jim, y durante su noviazgo. Breteuil también le proporcionaba droga habitualmente a Pamela y a Jim. La noche en que Jim Morrison murió, fue la primera persona –sin contar al médico- en ser informada por Pamela. Breteuil se marchó rápidamente de París, y murió poco después.

6) Jim Morrison hizo testamento en febrero de 1969, pocos meses antes de la muerte de Brian Jones. En él, dejaba como única heredera a Pamela Courson y, sólo en caso de que ella falleciera, a su hermano Andrew Morrison.

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Las coincidencias aquí expuestas son solo una pequeña parte de las que existen. Unidas, podrían trazar una curiosa red que nos llevaría a plantearnos hasta qué punto el “Club de los 27” -el original, sin contar a Kurt Cobain- constituyó una serie de funestas casualidades. Sin duda, todo esto podría inspirar una interesante investigación…

Noches de verano

Los domingos en verano pierden su sentido trágico. Se vuelven extrañamente dulces y luminosos, aun después del crepúsculo. Junio se aleja invadiéndome de un efímero optimismo que se disuelve en el azul eléctrico del cielo, que deja paso a la noche. Camino de vuelta a casa mientras escucho la voz ronca de Jim Morrison y siento que podría elevarme hasta volar. La ciudad, con todas sus luces que comienzan a encenderse, me pertenece. Me faltan rascacielos y madrugadas. Libertad.

Vistas desde la terraza del Círculo de Bellas Artes, 2011
Vistas desde la terraza del Círculo de Bellas Artes, 2011

Are you a lucky little lady in the City of Light… 
or just another lost angel?

Supongo que dependiendo del momento soy una cosa u otra. Ahora miro por la ventana de mi habitación y contemplo esa misma farola marchita que me recuerda a las noches del invierno, y la punzada inquieta de la melancolía. Pero basta con escuchar las notas adecuadas para sentir la euforia del verano, para saber que la Ciudad de la Luz se encuentra más allá de esa farola, con sus músicas y sus risas y sus rascacielos. Invadida de noche.

I see your hair is burnin’; 
hills are filled with fire. 
If they say I never loved you, 
you know they are a liar…

Esa fue la estrofa que me cautivó. Ahora no puedo dejar de escuchar la canción, L.A. Woman, que Jim le dedicó al amor de su vida: Pamela Courson. Un amor tormentoso cuajado de infidelidades psicodélicas, de inconstancias luminosas. Y sin embargo, Jim la amó hasta el fin de sus días, a ella y a su cabello rojo que ardía bajo el sol de Los Ángeles.

Lo confieso: estoy enamorada de la canción –Mr. Mooooojo risin’!-.

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Supongo que me está afectando mi lectura de estos días, El enigma Jim Morrison, una interesante biografía del líder de The Doors escrita por el periodista Stephen Davis. El caso es que de repente me han entrado muchas ganas de haber conocido esa década sesentera estadounidense en la que el rock hacía sus pinitos, y la gente se volvía loca demasiado fácilmente, a causa de un maravilloso exceso de libertad y rebeldía. No me vendría mal un poco (más) de locura.

Qué va a ser de mí en este siglo desértico.

En fin. Al menos parece que ya se han marchado los dementores que impedían la llegada de las altas temperaturas, y volver a los vestidos veraniegos y las sandalias altas siempre anima.

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Hoy han comenzado excavaciones en el barranco de Víznar (Granada), lo cual me ha inspirado para escribir un artículo, El misterio de los restos de García Lorca, en el que plasmo mi opinión: el secreto está en manos de la familia.

Además, os animo a pasaros por Como naipe cuya baraja se ha perdido para leer mi última y deshilachada divagación, A una sonrisa que pronto será un fósil.

Sé que julio constituirá un antes y un después. 

Bilingüismo o estupidez nacional

Hace poco hablaba sobre el término postureo y su aplicación en el ámbito cultureta –que no cultural- en el aniversario del nacimiento de Federico García Lorca. Las fechas señaladas, centenarios, muertes y demás acontecimientos cronológicos son un campo de minas para ponernos estupendos y demostrar al mundo que estamos “en la onda”. Y más con la llegada de Twitter, desde la cual cada día es el Día Mundial de algo –de la Felicidad, de las Sonrisas, de la Música, y de los Unicornios-Rosas-Que-Sobrevuelan-El-Arco-Iris.

"My Little Poney"
“My Little Poney”

Hoy, tal como he escuchado en el telediario –por llamar de alguna forma al espacio televisivo de TVE de las 15:00-, es el “Día E”. Al contrario de lo que puede parecernos, no se trata de una fecha bélica señalada –como pudiera ser el “Día D” o del Desembarco de Normandía. Lo de “E” es por “Español” -¡viva la creatividad!-, y se trata de una jornada creada por el Instituto Cervantes que homenajea nuestro maravilloso idioma:

El Instituto Cervantes celebra en todo el mundo El Día E, la fiesta de todos los que hablamos español

El Instituto Cervantes celebra hoy en su sede central y en todos los centros repartidos por el mundo el Día E, una jornada en la que festeja la fuerza de un idioma que hablan 500 millones de personas. El español es la segunda lengua del mundo en número de hablantes nativos, el segundo idioma de comunicación internacional y el tercero más utilizado en Internet. 

Así se anuncia el día de hoy en la página web del Instituto Cervantes, adjuntando programación de conferencias, encuentros, concursos y demás actividades culturales lúdico-festivas. Bien lo merece, siendo un idioma que “hablan 500 millones de personas”.

Cartel del "Día E" del Instituto Cervantes
Cartel del “Día E” del Instituto Cervantes
Actividades en el Instituto Cervantes por la celebración del "Día E"
Actividades en el Instituto Cervantes por la celebración del “Día E”

Me parece estupenda la iniciativa del Cervantes; ojalá se hicieran más cosas así, pero trasladado al contexto social que nos envuelve, resulta un poco chocante… y casi diría “hipócrita”. O por expresarlo de otro modo: un ejemplo más de postureo.

Porque mientras el Cervantes exhibe su pasión por el español, los colegios y los institutos se matan por instaurar el bilingüismo en las aulas. Y nos encontramos con artículos tan indignantes como éste, del Huffington Post:

Las asignaturas pendientes de la enseñanza bilingüe en España

La enseñanza bilingüe se extiende cada vez más en España. Algunos datos lo confirman: este curso ha llegado a 377 centros educativos en la Comunidad de Madrid, en Andalucía son ya más de 800 y en 2015 se espera que la mitad de los colegios públicos madrileños y al menos un tercio de los institutos sean bilingües. Se pretende, así, potenciar la enseñanza de idiomas -especialmente de inglés-, pero el sistema se está encontrando con un problema duro: escasean los profesores con nivel suficiente para dar sus clases en otro idioma.

Así comienza el artículo del Huffington. En párrafos sucesivos, se extiende sobre la polémica de qué es mejor: profesores especializados en una materia que no dominen el inglés o personas bilingües que no dominen una materia, pero puedan explicarla de modo superficial. ¿Cuáles creéis que son los más aceptados?

Bilingües, por supuesto. ¿A quién le importa que los chavales aprendan ciencia, si pueden convertirse en unos perfectos angloparlantes –incultos, eso sí-? Así que la solución para la crisis no es estudiar una carrera universitaria, sino irnos todos a Inglaterra o a Norteamérica y hacernos bilingües. Y luego volver a España en busca de trabajo.

Viñeta extraída de cehsarajevosfp.blogspot.com
Viñeta extraída de cehsarajevosfp.blogspot.com

Y qué decir de la Literatura Española, impartida en inglés. “Mr. Quijote of The Mancha” sonaría mucho más glamuroso. Y Lorca se moriría de la risa con sus Gypsy Ballads –que viene siendo algo así como “Baladas Gitanas”; muy grande.

Estúpidos. Eso es lo que somos, por infravalorar un idioma tan rico como el español, cuando en Estados Unidos un 16 % de la población es hispanohablante y, sin embargo, no se reconoce la cooficialidad de la lengua. Los yanquis no tienen ningún problema en marginar el español, y en España somos tan masoquistas que contribuimos a ello.

Por no hablar de la confusión que supone para los niños equiparar la lengua materna con una segunda lengua, logrando que, en muchos casos, no aprendan bien ninguna de las dos.

Y que conste que no estoy en contra de la multiculturalidad, ni de la apertura idiomática, y soy consciente de la importancia que tiene el dominio del idioma inglés en el mundo, y por ello considero que hay que fomentarlo. Pero de fomentarlo a cargarnos nuestra propia lengua existe un trecho. Sí estoy en contra de toda esta moda del bilingüismo en la “aldea global”. No perdamos nuestra personalidad, por favor, ni la variedad de matices del idioma español, o la riqueza presente en nuestra literatura –presente no solo en España, sino también en Hispanoamérica.

Cada vez que leo una de esas desternillantes noticias sobre exigencias de bilingüismo en la Educación española, me acuerdo de aquel poemilla cómico de Rafael Alberti:

SONSONETE DE LA COCACOLA

Me basta ver la coca-cola,

ese vómito invasor,

para morirme de dolor

lejos de mi tierra española.

 

Cuando bebida tan extraña

veo orinar de una botella,

grito alto: ¡Me cago en ella!

¿Qué hago yo aquí lejos de España?

 

Y si en la farra disoluta

llego a beberla alguna vez,

grito más alto: ¡Hijo de puta!

¿Qué hago tan lejos de Jerez?

 

Me basta ver la coca-cola,

ese pis norteamericano,

para correr fusil en mano

a salvar mi tierra española.

Famoso cartel del Tío Sam, de J. M. Flagg, reclutando soldados para la Primera y Segunda Guerra Mundial
Famoso cartel del Tío Sam, de J. M. Flagg, reclutando soldados para la Primera y Segunda Guerra Mundial