“The Crystal Ship”, The Doors

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Before you slip into unconsciousness
I’d like to have another kiss,
another flashing chance at bliss,
another kiss, another kiss.

The days are bright and filled with pain.
Enclose me in your gentle rain.
The time you ran was too insane,
we’ll meet again, we’ll meet again.

Oh’ tell me where your freedom lies,
the streets are fields that never die,
deliver me from reasons why
you’d rather cry, I’d rather fly.

The crystal ship is being filled
a thousand girls, a thousand thrills,
a million ways to spend your time;
when we get back, I’ll drop a line.

Antes de que te deslices en la inconsciencia, 
me gustaría tener otro beso, 
otra fugaz oportunidad de éxtasis, 
otro beso, otro beso. 

Los días son luminosos y llenos de dolor. 
Enciérrame en tu lluvia amable.
Los tiempos que viviste eran demasiado locos,
volveremos a encontrarnos, volveremos a encontrarnos. 

Oh, dime dónde descansa tu libertad.
Las calles son campos que nunca mueren. 
Explícame las razones por las que 
tu preferirías llorar y yo preferiría volar. 

El barco de cristal se está llenando 
de miles de chicas, miles de estímulos, 
miles de maneras de pasar el rato; 
cuando regresemos, escribiré un verso.

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Dieciocho de julio

*Nota previa: Esta entrada fue redactada por la autora el 18 de julio de 2013, pero por motivos de salud se publicó un día más tarde. Así que cambiadme las perspectivas, please…

Soy, como diría Luis Buñuel, “atea, gracias a Dios”. Sin embargo, en Villafranca de los Barros, pueblo de mi familia materna, tradicionalmente se celebraban más los santos que los cumpleaños. Como consecuencia, en mi casa ha prevalecido la costumbre de felicitarnos el día del santo, de salir a cenar, e incluso de hacer algún regalito…

Villafranca de los Barros, 2007
Villafranca de los Barros, 2007

El caso es que hoy, 18 de julio -una fecha no muy adecuada precisamente para festejar algo, if you know what I mean– es Santa Marina Virgen y Mártir, patrona de no sé cuántos municipios gallegos y a la que, según la leyenda, le cortaron la cabeza. Hay varias versiones, pero me quedo con la más chic: una en la que un rey malvado pretendía desposarla. Marina se negó, y entonces el rey la amenazó con decapitarla. Marina se siguió negando; entonces el rey ordenó que le cortaran la cabeza -muy a lo Reina de Corazones Style-, y la cabeza dio tres botes. En cada bote, dijo “no”. Y en el lugar donde cayó finalmente, brotó un manantial…

He ahí un ejemplo gráfico de “cabezota” -chiste fácil.

Pero fuera de Galicia, mi santo no es demasiado conocido. En el santoral, suele aparecer con más frecuencia San Federico, que se festeja el mismo día. Y yo me acuerdo de mi adorado Federico García Lorca, que cada año lo celebraba por todo lo alto con su familia en la Huerta de San Vicente, su casa de Granada.

Huerta de San Vicente, Granada, 2012
Huerta de San Vicente, Granada, 2012

Y continuando con el tema de santos, mártires y cristianismo en general, no puedo dejar de relatar una curiosa anécdota acaecida a quien esto escribe en el día de ayer…

Andaba yo en una de mis numerosas expediciones hospitalarias -que últimamente, por unas cosas y por otras, son muy frecuentes- cuando, de repente, me topé con el siguiente cartel:

Lema de un hospital madrileño
Lema de un hospital madrileño

Entonces, me sentí como debieron sentirse los nativos americanos cuando Cristóbal Colón llegó al Nuevo Mundo. Evangelizar… Es que, dicho así… Por mucho que el hospital pertenezca a la sanidad privada, no pude evitar acordarme de aquel temazo de los Burning: “Qué hace una chica como tú en un sitio como éste”.

A punto de ponerme el tocado de plumas y hacerme pinturas de guerra, me dirigí a la recepción para pedir hora para unas pruebas, y allí esperaba el equipo médico al completo. Lejos de apuntarme con un crucifijo cual profesor Van Helsing ante Drácula, me atendieron con mucha amabilidad y profesionalidad. Así que, señores, ¡nada de prejuicios!

(Eso sí, mejor no mirar los calendarios, donde podemos leer argumentos contrarios a la investigación con células madre…).

Una experiencia hospitalaria más. Todavía me quedan por cosechar unas cuantas, y además en un futuro muy, muy cercano. ¿Alguien ha tenido una piedra en el uréter?

Repetiré la pregunta con una pequeña modificación… ¿alguien ha tenido una piedra en el uréter… a los 23 años? Debo de ser de ese diminuto 3%, sí. Pero ya me estoy haciendo una experta en cólicos nefríticos, calmantes, doblejotas, sondas y demás necesarias aberraciones.

¿Quieres perder cinco kilos, sin necesidad de dietas ni gimnasios, además de añadir experiencia a tus conocimientos acerca del funcionamiento del aparato excretor? No lo dudes: pon una piedra en tu uréter. Garantizado por Marinistic S.A.

Me queda hasta humor negro para repartir a diestro y siniestro…

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Y para evadirnos un poquito de estos temas alegres, he de confesar que últimamente tengo sueños muy peliculeros. El de hoy, con banda sonora incluida -me he despertado tarareando la melodía, y todo-: una historia de palacios, oscuras pasiones, hijos secretos y asesinatos; Shakespeare estaría orgulloso de mi subconsciente.

Pero me gustó casi más el del otro día. Una “pesadilla” en la que Lord Voldemort -sí, el malo malísimo de Harry Potter– iba ataviado con un estilo ochentero pijo -imaginadlo con una camisita de cuadros y un jersey de cuello de pico de Lacoste– a cargarse a Harry y a sus padres. Pero todo inmerso en un ambiente muy urban, con paredes de graffitti, zapatillas Converse y música de Nickelback -lo de la música es una aportación a posteriori, lo admito. Y el asesinato se produce en un baño de instituto. Very cool.

Ralph Fiennes en su papel de Lord Voldemort, el antagonista de la saga Harry Potter
Ralph Fiennes en su papel de Lord Voldemort, el antagonista de la saga Harry Potter

Frikismos y sentimentalidades

Hoy me voy a dormir con la incertidumbre de si será o no cierto el rumor que circula por Twitter, según el cual J. K. Rowling ha afirmado que escribirá dos nuevos libros de Harry Potter. He tratado de investigar al respecto y la noticia -dejando aparte las cuentas de Twitter de fans de la saga- más aproximada que he encontrado ha sido una en la que se habla de una reescritura de dos libros ya publicados. Es decir, que la Rowling pretende sacar una versión 2.0 de alguno de los siete títulos que componen la saga.

J. K. Rowling, autora de la exitosa saga juvenil Harry Potter
J. K. Rowling, autora de la exitosa saga juvenil Harry Potter

Espero que no se trate de esto, porque resultaría una decepción. Yo me declaro pottermaníaca de corazón: he crecido con Harry y me he enamorado de personajes como Sirius Black, Remus Lupin y Severus Snape. (Y la Rowling me los ha matado a todos, por cierto).

Lo siento. El spoiler resultaba inevitable.

En cualquier caso, os mantendré informados en los próximos días ante cualquier novedad pottérica.

David Thewlis y Gary Oldman en sus papeles de Remus Lupin y Sirius Black, en las películas de la Warner
David Thewlis y Gary Oldman en sus papeles de Remus Lupin y Sirius Black, en las películas de la Warner

(Nunca me habría imaginado así a los personajes, cuando leí la novela. Qué forma de destruir ilusiones…)

Dejando aparte a Potter & friends, descubrí ayer una interesante noticia que anuncia la elaboración de un documental sobre la infancia y juventud de Jim Morrison, con declaraciones exclusivas de amigos y –¡uuuuuuuuuuuuuuuh!– novias del cantante de The Doors. Parece ser que lo podremos ver en 2014…

Por último, os debo remitir a mi blog Como naipe cuya baraja se ha perdido…, donde hoy he publicado una nueva entrada, “Antes del final”, en la que recupero a mi viejo amigo Aire.

Sí, hoy estoy sentimental. La prueba la constituye el hecho de que llevo horas escuchando a Roy Orbison, Nat King Cole y Charles Aznavour -no todos los días son adecuados para Rosendo…-, y una sevillana que me pone los pelos de punta, de los Amigos de Gines -algún día os hablaré de ellos. No quiero escepticismos antes de escucharla… Y con ella os dejo.

Bonne nuit.

En Madrid, tenemos a Rosendo

Un original artículo de la revista Rolling Stone dibuja un mapa musical de España:

"Mapa musical ibérico" según la Rolling Stones
“Mapa musical ibérico” según la Rolling Stone

Aunque en algunas regiones no coincido con lo que la Rolling Stone considera “lo más representativo” -pobres sevillanos, con Tote King a la cabeza; y en Barcelona no se menciona a Loquillo, ¡un crimen!-; lo que resulta indiscutible es que Zaragoza es el reinado de Enrique Bunbury, y tampoco me parece mal situar a Siniestro Total como la banda “oficial” de Vigo -no hay que negarle el mérito, aunque no sea santo de mi devoción. ¿Curiosidades? Los Flechazos, en León. Muy grandes, con aquel temazo tan happy y ochentero de “Viviendo en la era pop”, que serviría para acompañar algún cuadro de Lichtenstein…

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Y en Madrid, tenemos a Rosendo.

El cantante Rosendo Mercado
El cantante Rosendo Mercado

Rosendo Mercado, nacido en 1954 en Madrid, en “Este Madrid”, donde ni las ratas pueden vivir. Ya sabemos que cuando dijo aquello de que “Este Madrid es una mierda” no iba en serio, porque en toda su vida no se ha movido de Carabanchel Bajo, el barrio donde se crió. Y es que Rosendo es madrileño y carabanchelero de pro, tanto que los vecinos del barrio reivindican que se levante una escultura suya. Como carabanchelera originaria -sí, viví en su barrio hasta los seis años y medio- me uno a la propuesta…

Rosendo alcanzó la popularidad a partir de 1977, cuando formó la banda Leño junto con Ramiro Penas, el batería, y Chiqui Mariscal, bajista -que después del primer disco sería sustituido por Tony Urbano. Quedaban tres años para la llegada de la Movida madrileña, donde Rosendo gritaría aquello de: “No pienses que estoy muy triste si no me ves sonreír; es, simplemente, despiste… ¡Maneras de vivir!

Tiempos en los que el porteño Moris hacía tronar España con su “Sábado a la noche” y el rock urbano nacional daba sus primeros -pero poderosos- pasos.

Te busco y estás ausente;

te quiero, y no es para ti.

A lo mejor no es decente…

¡Maneras de vivir!

Voy aprendiendo el oficio:

olvidando el porvenir.

Me quejo sólo de vicio…

¡Maneras de vivir!

A lo mejor no era decente, pero precisamente en ese punto residía el magnetismo insuperable de Leño, el que lo hizo sobrevivir en medio de la Movida, donde el rock duro no estaba a la orden del día. Pero Leño tenía algo especial: un cierto regusto de barrio, de pelo largo y letras canallas que resultaban poéticas dentro de su indecencia. Un Rosendo “loco por incordiar” y por pegar fuerte, duro, con su guitarra. “Voy de aspirante a debutante y no doy más… Llegará mi oportunidad”.

Y llegó su oportunidad, vaya que si llegó. Y permanecería viva después de que Leño se disolviera en 1983 y él siguiera su carrera en solitario -con sencillos tan originales como “Masculino, singular”, de 2002-, continuando hoy en activo, a sus 59 años. Y es que los viejos rockeros nunca son viejos del todo…

Rosendo es la base del rock nacional de las últimas décadas: desde Platero y tú hasta Pereza, pasando por Barricada o Extremoduro. Rosendo es el rock urbano; es Carabanchel Bajo y es el Madrid de finales de los setenta -y también, por qué no, el de ahora.

Y hace poco, se anunciaba que los tres miembros de Leño volverían a unirse, de forma temporal, con motivo de la publicación de una biografía escrita por los periodistas Kike Babas y Kike Turrón, titulada Maneras de vivir: Leño y el origen del rock urbano.

No podemos ignorar la euforia que todavía nos invade cuando escuchamos clásicos de Leño… La rebeldía no pasa de moda. Definitivamente, es un orgullo afirmar que, en Madrid, tenemos a Rosendo.

El cantante Rosendo Mercado
El cantante Rosendo Mercado

Lo que queda de The Doors

Hoy me he topado con una noticia que anuncia que los miembros supervivientes de la banda The Doors se reunirán en 2013 para rendir tributo al recientemente fallecido tecladista: Ray Manzarek. Manzarek murió el pasado 20 de mayo en Alemania, a los 74 años, debido a un cáncer de hígado. La figura de Manzarek fue capital en la formación de la banda, tal como expliqué en “Recordando a Ray Manzarek”, un artículo publicado en la revista digital Todo Literatura.

Los cuatro integrantes de The Doors, a finales de los sesenta. De izquierda a derecha: Robby Krieger, Ray Manzarek, John Densmore y Jim Morrison
La banda The Doors, a finales de los sesenta. De izquierda a derecha: Robby Krieger, Ray Manzarek, John Densmore y Jim Morrison

En la historia del rock, hay dos modalidades de grupos: aquellos en los que todos los miembros son más o menos conocidos, como The Rolling Stones o The Beatles -es cierto que los fans se debaten entre Lennon o McCartney, pero incluso Ringo Starr tiene su público- y esos otros en los que hay una cabeza visible, MUY visible… y dos o tres personas de fondo, cuyos nombres suelen ser recordados solo por los melómanos o los entendidos en rock. Eso ocurre con la banda que hoy nos ocupa, porque pensar en The Doors es pensar automáticamente en su vocalista: Jim Morrison.

Morrison fue, sin duda, el espíritu del grupo, y eso que él no iba para músico, sino para poeta maldito, al modo de sus admirados Rimbaud y Verlaine. Por eso precisamente son las letras de The Doors tan profundas y absolutamente geniales…

Que Morrison era The Doors lo confirmó el hecho de que, tras su repentina muerte acaecida en julio de 1971, la banda que siguió en activo, fue marchitándose rápidamente hasta su disolución. Sin la locura creativa de Jimmy, aquello no podía ser lo mismo.

Sin embargo, necesitó el equilibrio de sus compañeros para lograr canalizar toda su extravagancia en verdadero arte. Y aquí es donde se vuelve esencial la figura de Ray Manzarek, a quien conoció en la UCLA (Universidad de California, Los Ángeles), donde ambos coincidieron en los recientemente instaurados estudios de Cine. Manzarek era cuatro años mayor que Morrison, y tenía la idea de formar un grupo de rock. Después de que Jim le cantara uno de sus poemas, que había musicado -concretamente, “Moonlight Drive”-, Ray consideró que el salvaje muchacho tenía los ingredientes necesarios para hacer que una banda triunfase. Así se formaron The Doors, para cuyo nombre Jim se inspiró en una cita de William Blake: “Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito”

Aunque adicto a las hierbas, Ray Manzarek tenía lo que en muchas ocasiones le faltaba a Morrison: sentido de la realidad. Le aportó equilibrio emocional y tuvo mucha paciencia con su impetuoso carácter, incluso le dejó alojarse en su propia casa durante un tiempo. Fue lo más parecido a un amigo para Jim.

Ray Manzarek y Jim Morrison estudiaron juntos Cine en la UCLA
Ray Manzarek y Jim Morrison estudiaron juntos Cine en la UCLA

Manzarek fue teclista y bajista de los Doors: un “dos en uno” que logró gracias a su Fender: un teclado que también reproducía sonidos de bajo. Además, Ray fue quien aportó al tercer integrante y batería de The Doors: John Densmore, al que conocía por ser ambos compañeros en unas clases de meditación. John Densmore, a su vez, fue el enlace directo con Robby Krieger, el que se convertiría en el guitarrista de la banda. Robby era el más joven de los Doors -tenía tres años menos que Morrison- y un consumado guitarrista, especializado en varios estilos, como el flamenco. Antes de unirse a los Doors tocaba, junto con Densmore, en un grupo llamado The Psychodelic Rangers.

Aunque en un principio parecía tímido y silencioso, Krieger constituyó un gran fichaje para la banda. Además de Morrison, fue el único que compuso letras, siendo de su atoría temas tan populares como “Love Me Two Times”, “Touch Me”, “Love Her Madly” o una de las más míticas: “Light My Fire”:

¿Qué fue de los Doors tras la muerte de Jim Morrison? El grupo permaneció activo poco tiempo más, con Ray Manzarek y Robby Krieger como vocalistas. Después, cada uno marchó por su lado, sin apartarse del mundo de la música. Hasta el año 2002, cuando Manzarek y Krieger se unieron en un grupo llamado The Doors of the 21st century, en la que rescataban temas de la banda original.  Y es aquí donde comienzan las desavenencias.

El antiguo batería, John Densmore, comenzó un proceso judicial contra Manzarek y Krieger por usar ese nombre, además de utilizar temas de The Doors sin que él lo hubiera permitido. Densmore, respaldado por la familia de Morrison, alegaba que The Doors no podía existir si faltaba uno de sus miembros, más aún si esa ausencia era la de Jim Morrison.

Lo que Densmore sentía por Jim era una mezcla de miedo y admiración. Cuando se unió a The Doors, temió que Morrison fuera un psicópata, pero a la vez se unió porque intuyó que él era la clave del éxito para una banda como la que estaban formando. John sabía que con Jim Morrison resultaría imposible no triunfar. Por entonces, el batería ya se caracterizaba por una cierta agresividad malhumorada, que debía de conservar cuando en 2002 denunció a sus antiguos compañeros.

Robby Krieger y Ray Manzarek en 2004
Robby Krieger y Ray Manzarek en 2004

Lamentablemente, las disputas no terminaron hasta dos semanas antes del fallecimiento de Ray Manzarek, cuando este volvió a contactar con Densmore para comunicarle que “se estaba muriendo”. A John la noticia le afectó mucho, y tras su muerte puso fin a la enemistad con Robby Krieger -ambos habían sido amigos íntimos antes de su incorporación a The Doors. Ya han anunciado que se reunirán en 2013, aunque desconocen las fechas concretas, para homenajear a su ex compañero y amigo Manzarek.

Resulta muy triste que la muerte sea lo que más une en esta vida. No sé si hubiera sido emocionante ver a los tres Doors tocando juntos de nuevo, porque no sé qué impresión me hubiesen causado sin tener a su lado la locura entrañable de Jim Morrison. Igual que si a un monstruo terrible y genial le hubieran cortado la cabeza, y lo que quedara de él, aunque hondo, fuese un recordatorio de que Jim ya no existía.

En todo caso, ese hipotético reencuentro ya no se producirá. Veremos, eso sí, tocar de nuevo juntos a Densmore y Krieger, envejecidos y sentimentales, como la espuma que queda en la orilla después de una salvaje marejada. Lo más positivo que puedo extraer a todo esto es la reconciliación de lo que fueran dos grandes amigos…

John Densmore y Robby Krieger en la época de The Doors
John Densmore y Robby Krieger en la época de The Doors