“Angie”, The Rolling Stones

Angie, Angie, when will those clouds all disappear?
Angie, Angie, where will it lead us from here?
With no loving in our souls and no money in our coats
you can’t say we’re satisfied.
But Angie, Angie, you can’t say we never tried.
Angie, you’re beautiful, but ain’t it time we said good-bye?
Angie, I still love you, remember all those nights we cried?
All the dreams we held so close seemed to all go up in smoke…
Let me whisper in your ear:
Angie, Angie, where will it lead us from here?

Oh, Angie, don’t you weep, all your kisses still taste sweet.
I hate that sadness in your eyes.
But Angie, Angie, ain’t it time we said good-bye?
With no loving in our souls and no money in our coats
you can’t say we’re satisfied.
But Angie, I still love you, baby,
ev’rywhere I look I see your eyes.
There ain’t a woman that comes close to you.
Come on baby, dry your eyes.
But Angie, Angie, ain’t It good to be alive?
Angie, Angie, they can’t say we never tried…

Angie, Angie, ¿cuándo desaparecerán todas esas nubes? 
Angie, Angie, ¿hacia dónde nos conducirá esto? 
Sin amor en el alma ni dinero en el bolsillo 
no puedes considerarnos satisfechos. 
Pero, Angie, Angie, 
no puedes decir que no lo intentásemos. 

Angie, eres preciosa, pero, ¿no es hora ya de decirnos adiós? 
Angie, aún te sigo amando, ¿recuerdas todas aquellas noches que lloramos? 
Todos los sueños que abrazamos con fuerza 
parecen haberse esfumado. 
Déjame susurrarte al oído: 
“Angie, Angie ¿hacia dónde nos conducirá esto?” 

Oh, Angie, no llores; todos tus besos son aún dulces. 
Odio esa tristeza en tus ojos… 
Pero Angie, Angie… ¿no es ya el momento de decirnos adiós? 
Sin amor en el alma ni dinero en los bolsillos no puedes considerarnos satisfechos. 
Pero Angie… aún te amo, nena. 
Allá donde mire, veo tus ojos;
ninguna mujer puede compararse a ti. 
Venga, nena, sécate los ojos. Pero, Angie, Angie, 
¿no es maravilloso permanecer vivos? 
Angie, Angie, 
nadie podrá decir que no lo intentamos.

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Gastronomía vasca

Desde siempre, la cocina vasca ha gozado de buena fama, y no solo porque Karlos Arguiñano tenga su restaurante en la localidad de Zarautz… Tras mi reciente estancia por tierras vascas, quiero dedicar mi primera entrada precisamente a este tema: a la gastronomía.

El cocinero vasco Karlos Arguiñano
El cocinero vasco Karlos Arguiñano

Cuando hablamos de restaurantes caros, todos nos imaginamos el típico Bulli, con sus sorprendentes tortillas deconstruidas o sus flanes de aire… O cuanto menos un lugar finolis en el que haya mas plato que comida -eso que llaman la moderne cuisine-, nos miren mal si no nos ponemos la servilleta sobre las rodillas y, tal vez, haya un pianista tocando en directo.

Sin embargo, en los últimos días he tenido ocasión de conocer otro concepto de “lo caro”. ¿Habéis estado en San Sebastián?

Pintxos en San Sebastián
Pintxos en San Sebastián

Estos son los llamados pintxos vascos, consistentes en una rebanada de pan con un loquesea por encima. Dicho loquesea puede variar entre una loncha de jamón o una mezcla exótica de ensaladilla rusa y frutas del bosque.

En el País Vasco, irse de pintxos es algo típico y que te recomiendan no perderte. Si vas a San Sebastián, se considera casi un crimen no hacer un poco de turismo gastronómico por el Casco Viejo.

Así lo hicimos, para no ir en contra de las tradiciones. En el primer bar, nos chocó ver que el precio de los pintxos se mecía entre los 4 y los 5 euros. Pensando que habríamos entrado en el más tipiquísimo y preferido por los guiris, y siendo conscientes de que en cualquier sitio normal por ese dinero -y de sobra- te venden un bocata grande como Dios manda, seguimos caminando hacia el siguiente local.

Pero… ¡ah, horror! Los precios no bajaban. Cuando llevábamos ya recorridos unos cinco o seis bares, decidimos entrar a uno y probar las misteriosas rebanadas que dejaban en mal lugar la fama del caviar.

De todo lo que vi allí dentro, hubo algo que permanecerá en mi memoria para siempre. Tal vez algún día escriba un relato, titulado El misterio de la Gamba con Mayonesa. En efecto: uno de los pintxos consistía en eso, una gamba de tamaño medio, pelada, pinchada en un palillo y con un pegote de mayonesa.

Costaba tres euros.

Tras aquella visión, me planteé la posibilidad de utilizar la gamba como unidad de referencia en sucesivos locales. Nada más entrar, preguntar: ¿a cuánto está aquí la gamba?

Si la gamba eran 3 euros, la rebanada de pan con algo más alcanzaba los 5.

Por el precio de dos rebanadas donostiarras, en la cercana localidad de Hondarribia pude degustar un menú exquisito por 10,50, con postres caseros y platos deliciosos y en buenas cantidades. Fue en el Batzoki Jatetxea, el sitio de moda de la ciudad, a pesar de que -como me ocurre a mí- no seáis del PNV…

Batzoki Jatetxea, Hondarribia, San Sebastián
Batzoki Jatetxea, Hondarribia, San Sebastián

Conclusión: para los turistas potenciales de San Sebastián que prefieran no desangrarse -monetariamente hablando-, les recomiendo la técnica de la bocadillerie. Los bocadilleros podrán comprenderme…

A favor de San Sebastián, eso sí, argumentaré que mi estancia fue bastante efímera. Seguro que hay lugares secretos y maravillosos…

Precisamente, en esta ciudad probé el famoso “pastel vasco” -bautizado por mí como “pastel independentista”, una delicia rellena de crema:

Pastel vasco de San Sebastián
Pastel vasco de San Sebastián

En Bilbao, la cosa cambia. Los precios son más asequibles; eso sí, no vayáis en la Semana Grande si no os sobra el dinero y no os gustan los bocadillos. Porque todo sube como la espuma. ¡Qué ricos los bocatas de las casetas!

Y una última recomendación: si vais de fiestas por Bilbao, cuidado con el patxarán.

Se trata de un licor alcohólico -y mucho- obtenido a partir de bayas de endrino, que los vascos beben alegremente y que el resto de los mortales podrían usar para lavados de estómago.

Quien avisa, no es traidor.

.

Como conclusión, puedo afirmar que la cocina vasca tiene merecida la fama de la que goza, pero más vale alejarse de los focos turísticos. Esto es aplicable a cualquier localidad, pero Euskadi se lleva la palma…

Sobre el asesinato de García Lorca

Federico García Lorca en 1936
Federico García Lorca en 1936

Hoy, 18 de agosto, se cumplen 77 años del asesinato de Federico García Lorca en Granada, cuando el poeta contaba 38 años. Comenzaba la Guerra Civil y Lorca tuvo la mala ocurrencia de regresar con su familia a su localidad natal. Los militares sublevados tomaron esos días la ciudad, instalando al mando del Gobierno Civil al sanguinario comandante José Valdés Guzmán.

El comandante José Valdés Guzmán, principal responsable del asesinato de Lorca
El comandante José Valdés Guzmán, principal responsable del asesinato de Lorca

Mucho se ha escrito acerca de las últimas horas de Federico, el paradero de sus restos y de las razones que pudieron llevar a los falangistas granadinos a la decisión de asesinarlo. Algunos historiadores, como Miguel Caballero y Gabriel Pozo, sostienen que su homosexualidad y su pensamiento de izquierdas no constituyeron motivos de peso, y lo achacan a rencillas entre varias familias de la burguesía granadina.

Aunque las rencillas familiares pudieron haber contribuido, no debemos ignorar que Lorca había declarado públicamente su apoyo al Frente Popular , y su homosexualidad era por todos conocida. El hispanista Ian Gibson, biógrafo lorquiano por excelencia, nos ofrece reflexiones basadas en testimonios verídicos. El siguiente extracto pertenece a su libro Cuatro poetas en guerra:

Fanático perseguidor de “rojos”, Valdés no solía andar con contemplaciones a la hora de condenar a muerte. Pero Lorca era diferente. Podía haber consecuencias negativas. Por ello pensó que lo mejor sería consultar el caso con el general Queipo de Llano, máxima autoridad rebelde en Andalucía […] Según varios testimonios, la respuesta de Queipo de Llano fue fulminante. Al poeta había que darle “café, mucho café”. Era la fórmula que gustaba de utilizar al ordenar una ejecución.

Con o sin la implicación de Queipo de Llano, debe considerarse a José Valdés Guzmán como máximo responsable de la muerte del poeta. […] Cabe pensar que, para aquel militar, Lorca era un rojo asqueroso, la obra que había escrito subversiva, su vida privada repugnante. Había atacado, además, a la burguesía granadina, calificándola de la peor de España. ¿Por qué perdonarlo? Además es probable que Valdés tomara en cuenta otra cosa. ¿Qué mayor escarmiento, en momentos en que había que aterrorizar a la población civil, que matar a un famoso poeta? 

(GIBSON, Ian, 2007: 216)

Tras estas reflexiones, os remito a mi reciente artículo, “El misterio de los restos de García Lorca”, que amplía algunos de los aspectos tratados.

Veranos gaditanos

Hace unos cuantos años, mi familia aún no había cambiado Chiclana por Conil como destino de vacaciones de verano. La playa de la Barrosa era más grande y también -por desgracia- más civilizada.

Este verano regresamos un día al pueblo de Chiclana. No queda lejos desde Conil. Chiclana no tiene demasiado atractivo turístico  mas allá de su fama de tierra natal del famoso “fino de Shiclana” -léase con acento gaditano-, un vino blanco muy aclamado por los amantes del néctar -no opino por no ser experta ni habitual consumidora de vinos.

En Chiclana de la Frontera, Cádiz. Agosto de 2013
En Chiclana de la Frontera, Cádiz. Agosto de 2013
En Chiclana de la Frontera, Cádiz. Agosto de 2013
En Chiclana de la Frontera, Cádiz. Agosto de 2013

El momento más divertido de este reencuentro chiclanero fue cuando conocimos al que se autodefinió como “loco del pueblo”. Me recordó a esos personajes pintorescos que describe Alberti en sus memorias. Tradicionalmente, en cada pueblo ha habido un loco oficial. Este no sé si sería de fábrica o aderezado con grandes cantidades de alcohol, pero el caso es que se puso a cantar una tonadilla flamenca que decía algo así como “mató a Franco y mató a Carrero Blanco, y yo me alegro…”, y demás mensajes chorpatélicos que traían las risas garantizadas. Ademas, cantaba como los ángeles  Ya lo dijo el, que “tenia el malaje de Camarón . Daba mucha pena ver como lo echaban con cajas destempladas de todos los bares si lo veían acercarse… Después de que intentara regalarnos su chaqueta -“pisha, que yo no la necesito”- y un móvil roto por el que fingía hablar, nosotros también tuvimos que evitarle.

Malecón de Cádiz, agosto de 2013
Malecón de Cádiz, agosto de 2013

Dicen que el Malecón de Cádiz se parece al de La Habana, solo que los edificios de la bahía de Cuba están en un estado mucho más ruinoso.

La ciudad de Cádiz tiene un embrujo especial; como diría Lorca: tiene duende. Si tuviera que elegir un sitio para vivir que no fuera mi Madrid, no dudaría en elegir Cádiz. Por su playa de la Caleta, sus callejitas con ventanas enrejadas que desembocan en plazuelas secretas y cuajadas de geranios. Por las palmeras recortadas sobre el azul de los cielos, por sus guitarras imprevistas en el crepúsculo y por esa gitana que vimos bailar aquella noche, junto a la Catedral.

Catedral de Cádiz
Catedral de Cádiz

Siempre que vuelvo a la ciudad, recuerdo aquel tanguillo de Carlos Cano -gaditano de pro- que decía eso de “La Habana es Cádiz con más negritos; Cádiz, La Habana con más salero”:

En el Sur

El pasado lunes me despedí de Madrid temporalmente y partí hacia el suroeste, hacia tierras extremeñas, perfumadas de encinas y de guitarras emocionadas. Villafranca de los Barros… Lo llamo “mi pueblo”, pero en realidad es el de mi madre, porque yo nací en Madrid. Sin embargo, después de toda la vida yendo en verano o en Semana Santa y de conocer todas las tradiciones, dichos populares, leyendas urbanas y demás asuntos regionales -además de ser capaz de reproducir el acento local con un 10 % de margen de error-, puedo considerarme una especie de “hija adoptiva” de Villafranca.

En el cartel de entrada, pone “Villafranca de los Barros, ciudad de la música”, porque, según parece, tiene una amplia tradiciòn musical. Mas tradicionales me parecen, sin embargo, las bollas con huevo, las perrunillas y las flores, todos ellos dulces típicos -lo confieso, soy una golosa. Y para los amantes del vino, el pueblo es famoso por Viña Canchal, vino de tierra de barros, muy célebre y, según dicen, la quintaesencia de su género.

Al pueblo no le falta de nada, excepto amigos… (villafranqueses que leáis esto, ¡manifestaos!). Se producen, además, unas situaciones muy divertidas, como la que reproduzco a continuación:

SEÑORA 1– ¿Vive aquí el Vueltina?

SEÑORA 2– Si, aquí, a dar una vueltina…

SEÑORA 1– ¡No! Que si vive aquí el Alehandro, el Vueltina…

En la Carrera Grande de Villafranca de los Barros, Badajoz
En la Carrera Grande de Villafranca de los Barros, Badajoz

Escribo estas palabras desde el porche de la casa de Conil donde me alojaré hasta el 15 de agosto con mi familia. El viento de levante me azota los cabellos y me incita a cometer un asesinato o a comenzar una religión, como diria Jim Morrison. El levante, en Cádiz, es la locura andaluza hecha viento. Rafael Alberti, en La arboleda perdida, tiene un estudio muy clarividente al respecto…

Conil de la Frontera, situado en plena Costa de la Luz, a unos 50 km. de Cádiz, es un pueblo costero de azules y blancos gaditanos. Tiene una playa inmensa, que no ha perdido del todo su toque salvaje, y calles estrechas y empinadas que por la noche desprenden un aroma mágico a esa planta que en Andalucía llaman “dama de noche”. Conil puede ser una guitarra doliente o unas palmas alegres, una bandada de flamencos o un firmamento que se deshace para en el mes de agosto desprenderse en decenas de estrellas fugaces, popularmente conocidas como las Lágrimas de San Lorenzo.

Conil es uno de los principales motivos por los que fui capaz de ahondar en el alma de Rafael Alberti, de identificarme con su mar, con sus azules y sus blancos de cal y océano, con esa pequeña e inocente vena cáustica que genera el viento de levante. Alberti era de El Puerto de Santa María, cierto, pero conocer cualquier pueblo de Cadiz es deslumbrarte primero y enamorarte después, y creer que te has enamorado de una persona que allí conociste, pero más tarde, cuando las personas se marchan, te descubres en los inviernos soñando con regresar, aunque sepas que solo queda la tierra. Entonces es cuando te das cuenta de que tienes la mitad de tu corazón inundado por las olas del mar de Cádiz…

Frente a la playa de Conil, agosto de 2012
Frente a la playa de Conil, agosto de 2012

Llevo viniendo a Conil desde hace unos seis veranos, quizá más. En alojamientos más o menos pintorescos, aunque el de este año, en cuanto a diseño, se lleva la palma. ¿Un dormitorio con acceso a un salón secreto? ¿Otro dormitorio al cual se accede desde una de las dos cocinas? O un armario imposible de abrir, porque los que colocaron los muebles no debían ser ingenieros, precisamente…

"Epic fail" en diseño arquitectonico...
“Epic fail” en diseño arquitectonico…