Sobre aforismos y aforistas. “Desajustes”, de Benito Romero

El género del aforismo se ha popularizado mucho en los últimos tiempos. Las redes sociales, con su espacio limitado y su capacidad de llegar a mucha gente, han contribuido a ello. El problema es el de siempre: cuando algo se populariza, también corre el riesgo de infravalorarse. Y surgen un sinfín de autoproclamados “aforistas” que, en mi opinión, no llegan al nivel. Ocurre lo mismo con los haikus. Lo confieso: yo misma nunca me he atrevido a adentrarme en estos géneros; creo que no tengo talento o que tal vez no los he estudiado lo suficiente. Quizá por eso admiro tanto a los autores que sí se arriesgan y además obtienen resultados magníficos. Me vienen a la memoria tres geniales libros que he leído en el último año y tienen como protagonistas las formas líricas breves. Uno es Relámpagos (Norbanoba, 2019), de Rosario Troncoso; otro es A punto de ver (Polibea, 2019), de José Luis Morante.

Leer más “Sobre aforismos y aforistas. “Desajustes”, de Benito Romero”

“Ahora que es tarde”: un puente levadizo a la poesía de José Luis Morante

En palabras de Antonio Machado, vivir es “pasar haciendo caminos sobre la mar”. También podríamos aplicarlo a la literatura. Hay caminos más anchos y otros más estrechos; senderos que se interrumpen frente a un árbol hendido por el rayo y otros que continúan, serpenteantes pero firmes, desafiando al tiempo y a cualquier obstáculo que esgrima la existencia misma.

El camino poético de José Luis Morante (El Bohodón, Ávila, 1956) es largo y fructífero, cuajado de lecturas que crecen a uno y otro lado, perennes y frondosas, perfilando el trazado. Hoy tenemos la ocasión de adentrarnos por ese camino gracias a la aparición de Ahora que es tarde, una antología que recoge una selección de su obra poética entre 1990 y 2020. El libro, exquisitamente editado por La Garúa, cuenta con un prólogo de Antonio Jiménez Millán titulado “José Luis Morante: poesía y reflexión”, que hace referencia a uno de los rasgos más característicos de su poética: la profundidad, la hondura. Verso a verso, el pensamiento se despliega como la lengua de una mariposa; avanzamos página a página con naturalidad mientras el poeta nos contagia de su minucioso y lírico afán por analizar el mundo que nos rodea y, de paso, nuestro propio paisaje íntimo.

Leer más ““Ahora que es tarde”: un puente levadizo a la poesía de José Luis Morante”

“Tierra de luz blanda”, de Ezequías Blanco

Cubierta de la obra

En esta obra, publicada en 2020 por la joven editorial Los Libros del Mississippi, nos encontramos ante un nuevo caso de poesía en forma de refugio, de antídoto para el dolor. Un dolor que, como anuncia Enrique Gracia Trinidad en su acertado prólogo –o “proemio con vocación de epílogo”–, sobrecoge. En palabras de Gracia Trinidad, “detrás de un gran libro siempre hay una experiencia vital”.

El autor, Ezequías Blanco, no oculta esta experiencia. Sacude al lector desde el primer poema, que es una radiografía del dolor:

“Sientes que un perro te muerde un rincón
del espíritu que un águila rompe
tu hígado con sus garras
sin que aparezca nadie a rescatarte.
a ti que nunca ofendiste a los dioses
ni te llamaste Prometeo.”

Leer más ““Tierra de luz blanda”, de Ezequías Blanco”

“La taza rota”, de Florencia Madeo Facente

La poesía se concibe como una forma distinta de enfocar la realidad, de desgranarla despacio y analizarla, a veces desde filtros muy particulares, que no pueden ser comprendidos del modo habitual. En La taza rota (Liliputienses, 2020), la joven poeta Florencia Madeo Facente (Buenos Aires, 1992) contempla el mundo que la rodea y lo traduce a una hilera de imágenes, a menudo enigmáticas, que no se alejan, sin embargo, de la claridad. Algo así como una sencillez envuelta en un aura onírica, un aura especialmente presente en algunas composiciones como “La extinción”, a través de imágenes persistentes: “La calesita es su música, la calesita es su música. / Sigo la música hasta encontrarla. / Si fuera solo por mí, no la encontraría jamás”.

Leer más ““La taza rota”, de Florencia Madeo Facente”

Luna

Ahora, en esta larga despedida apuñalada de incertidumbres, descubro que jamás te he dedicado un poema. Quizá porque te he sentido tan parte de mí, tan inmóvil en este mundo cambiante, que no soy capaz de imaginar una oscuridad en la que no resalten las diminutas linternas amarillas de tus pupilas. Y ya ves, Luna, incluso hoy se me agota la poesía cuando te recuerdo y pienso que la muerte te ha arrebatado de mi lado, igual que se ha llevado a todos los que he querido, a quienes me han querido a mí, dejando el mundo más frío, más sumido en solitarias tinieblas.

He comprendido, Luna, que la vida es un pulso prolongado con la muerte. Un pulso que hemos perdido antes de comenzar. Un viaje absurdo cuyo fin es aceptar nuestra soledad desbocada y contemplar a los seres queridos como maravillosas aves de paso que depositan su calor para después marcharse. Nadie se queda aquí. La muerte nos configura lentamente, nos dibuja surcos en la frente y en el corazón. Mientras, nos dedicamos a soñar que vivimos.

Leer más “Luna”