Sobre aforismos y aforistas. “Desajustes”, de Benito Romero

El género del aforismo se ha popularizado mucho en los últimos tiempos. Las redes sociales, con su espacio limitado y su capacidad de llegar a mucha gente, han contribuido a ello. El problema es el de siempre: cuando algo se populariza, también corre el riesgo de infravalorarse. Y surgen un sinfín de autoproclamados “aforistas” que, en mi opinión, no llegan al nivel. Ocurre lo mismo con los haikus. Lo confieso: yo misma nunca me he atrevido a adentrarme en estos géneros; creo que no tengo talento o que tal vez no los he estudiado lo suficiente. Quizá por eso admiro tanto a los autores que sí se arriesgan y además obtienen resultados magníficos. Me vienen a la memoria tres geniales libros que he leído en el último año y tienen como protagonistas las formas líricas breves. Uno es Relámpagos (Norbanoba, 2019), de Rosario Troncoso; otro es A punto de ver (Polibea, 2019), de José Luis Morante.

El tercero es Desajustes, II Premio de Aforismos de La Isla de Siltolá. De esta editorial ya había leído otra colección de aforismos y prosas breves que me sorprendió muy positivamente en su día: Fuerza menor (2016), de Javier Puche. Al autor de Desajustes, Benito Romero (Santa Cruz de Tenerife, 1983), lo conocía por su primer libro aforístico: Horizontes circulares (Ediciones Trea, 2018), que obtuvo el Premio AdA de los Lectores al mejor libro de aforismos promovido por la asociación cultural Apeadero de Aforistas. Disfruté aquella obra como ahora he disfrutado ésta. El aforismo, cuando está bien escrito, genera un escalofrío de satisfacción, de algo grande expresado a través de algo muy pequeño. Benito Romero, como los grandes aforistas, demuestra un ingenio en el que predomina el humor –“ACADEMIA. Elitista jardín de infancia.”–, que a veces se torna lírico –“Una de las tareas de las madres es esparcir buganvillas sobre el dolor”– y otras veces sarcástico –“BONDAD. Oasis de agua no potable.”–. No faltan tampoco las referencias culturales –“AGOSTO. Mes propicio para leer el teatro de Tennessee Williams.”, “Su propósito turístico no era visitar ciudades, sino tumbas: la de Baudelaire, la de Rilke, la de Machado, la de Kafka y la de Benjamin.”.

El libro está dividido en seis secciones en las que se van agrupando, por tema o forma, los diferentes aforismos. El resultado es muy grato. He aquí una pequeña selección, a modo de aperitivo, de todo lo que podéis encontraros:

“APROVECHABA los momentos de indecisión para matar pájaros.”

“COMPRENDIÓ que se hizo adulto cuando, de pronto, sintió que los días pasaban aunque el tiempo volase.”

“QUE el odio insalvable de hace diez años se convierta de golpe en abrumadora ternura”.

“LA risa apacigua el instinto de depredación”.

“ADOLESCENCIA. Legítimo campo de minas en un desordenado día de lluvia.”

“MEMORIA. Submundo habitado por polizones inquietos. || Otorga calor y confianza a la lejanía que presentimos fría e indecisa.”

“LA realidad jamás podrá competir con el atractivo menú que ofrecen los suministradores de realidad.”

La poética de la emoción: “A punto de ver”, de José Luis Morante

 

“El haiku teje en silencio, sin dogmas; cuando la poética se aleja de la emoción se refugia en el laboratorio.”

(José Luis Morante)

.

PORTADA_A PUNTO DE VER_a (2)
Cubierta de A punto de ver (Polibea, 2019)

Termina el curso escolar y las lecturas pendientes que aguardaban el regreso del tiempo libre pueden ser al fin desentrañadas, acogidas por el entusiasmo azul del verano. Así sucede con el libro más reciente de José Luis Morante, A punto de ver, publicado por Polibea en su colección “el levitador”. Un libro sugerente desde la cubierta, protagonizada por una fotografía de Javier Cabañero Valencia que muestra la entrada de un famoso santuario sintoísta de Kioto: un camino crepuscular que nos invita a adentrarnos por el espíritu, a descifrar las esquinas del alma.

El poeta lo consigue a través del haiku, un género de origen japonés cuya brevedad y aparente sencillez lo convierten, por el contrario, en uno de los más complicados, porque su belleza estriba en condensar un mensaje hondo en tres versos. Algo que logra sobradamente José Luis Morante, que en esta obra propone un ejercicio de análisis lírico del mundo externo que conduce también al íntimo, una mirada que se sostiene en un vértice incoloro del tiempo, accesible desde la poesía.

Leer más “La poética de la emoción: “A punto de ver”, de José Luis Morante”