El Club de los 27: ¿casualidades o causalidades?

Ayer fue 3 de julio. El 3 de julio constituye una fecha maldita en la Historia del Rock. Un 3 de julio de 1969 comenzaría lo que se ha llegado a llamar “El Club de los 27”. La funesta esencia de dicho grupo podría resumirse con una cita famosa de Brian Jones:

“Sí, quiero ser famoso. Y no, no quiero cumplir treinta años.”

Brian Jones, líder de The Rolling Stones hasta 1969
Brian Jones, líder de The Rolling Stones hasta 1969

Brian Jones fue, precisamente, quien inauguró la maldición. Cofundador y líder de la banda The Rolling Stones, fue hallado muerto en su piscina, en Sussex, el 3 de julio de 1969. Tenía 27 años. La autopsia reveló que había podido sufrir un ataque de asma –pues era asmático- mientras nadaba, razón del ahogamiento. Sin embargo, no se aseguró. Por entonces, Jones había abandonado a los Rolling desde hacía algunos meses, por desavenencias con el resto de integrantes de la banda. Hay especulaciones que hablan de homicidio.

Un año más tarde, en 1970, nos encontramos con otros dos repentinos y extraños fallecimientos en el mundo del rock: Jimi Hendrix, el 18 de septiembre, y Janis Joplin, el 4 de octubre. Ambos tenían 27 años.

Jimi Hendrix con Janis Joplin y una tercera persona de espaldas
Jimi Hendrix con Janis Joplin y una tercera persona de espaldas

Tras las muertes de Hendrix y Joplin, Jim Morrison, vocalista de The Doors, ya había hecho gala de su humor negro comentando que “él sería el Número Tres” –cuando lo dijo no debió contar a Brian Jones. La maldición de los 27 se lo llevaría en julio de 1971, concretamente, el día 3. Se cumplían dos años exactos del fallecimiento de Jones. Jim no haría los 28 hasta diciembre. En su caso, se habla de infarto provocado por una sobredosis, pero nada resulta claro. No se hizo autopsia al cadáver, que fue visto por muy pocas personas; conseguridad solo se puede afirmar que su novia, Pamela Courson, además de un médico francés conocido de Pamela y Jean de Breteuil, amante de Pamela. Rápidamente, y antes de que terceras personas –incluidos sus padres- pudieran tener ocasión de despedirse de él, Jim Morrison fue enterrado en el cementerio parisino de Père-Lachaise.

Jim Morrison, líder de The Doors
Jim Morrison, líder de The Doors

El último gran rockero en dejarse llevar por la maldición de los 27 –sin contar a Amy Winehouse, cuya música no puede considerarse dentro de este género, por mucho que hayan tratado de incluirla en el “Club”- fue Kurt Cobain, líder de Nirvana. El 8 de abril de 1994, Cobain fue hallado muerto en su casa –la autopsia reveló que el fallecimiento se produjo tres días antes-, junto a una escopeta y una nota de suicidio dirigida a su mujer, Courtney Love, y a su hija Frances. Sin embargo, se ha especulado mucho sobre un posible asesinato de su mujer, aprovechando las tendencias suicidas de Kurt, y existen pruebas que apoyan esta hipótesis. A pesar de todo, la muerte de Cobain ocurrió 20 años después de la anterior y el cantante no conoció a Jones, Hendrix, Joplin o Morrison, por lo que lo dejaremos como un caso aislado en el tiempo, para abordarlo de forma independiente en otra ocasión.

Kurt Cobain, líder de Nirvana
Kurt Cobain, líder de Nirvana

Pero regresemos a antes de 1994, concretamente, al año 1974, para encontrarnos con una nueva e ignorada integrante “a medias” del “Club de los 27”. Digo “a medias” porque, aunque ella no era rockera ni pertenecía a ninguna banda, sí estaba muy vinculada a ese mundo por haber sido la eterna novia de Jim Morrison, y la única –junto al médico amigo suyo y a su amante- en ver su cadáver. Me estoy refiriendo a Pamela Courson, fallecida el 25 de abril de 1974, a los 27 años, supuestamente por una sobredosis de heroína, en una fiesta que estaba celebrando en su casa de Los Ángeles. Los testigos afirman que, antes de retirarse a su habitación, donde moriría, la joven dijo que “Jim llevaba demasiado tiempo esperándola”. No olvidemos, además, que antes de morir, Morrison declaró en su testamento a Pamela como su única heredera.

Jim Morrison y Pamela Courson
Jim Morrison y Pamela Courson

Existen ciertas vinculaciones entre las muertes de Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison. Os expongo algunas:

1) Jones había dejado a los Rolling poco antes de morir, debido a enemistades con el resto de la banda. Morrison también había abandonado a los Doors, retirándose a París junto a Pamela para explotar su faceta de poeta maldito –él siempre se consideró poeta, antes que cantante. También se habían producido discusiones en el seno de los Doors en la última época, principalmente por el carácter desequilibrado que a Jim le producía el excesivo consumo de alucinógenos, y su alcoholismo. Brian Jones también vivió permanentemente colocado sus últimos meses. Por su parte, Jimi Hendrix, también muy enganchado a las drogas, comunicó extraoficialmente, días antes de su muerte, que tenía pensado abandonar a su manager.

2) Cuando en 1969 Brian Jones les comunicó al resto de Rolling que abandonaba la banda, les habló de que tenía proyectos con Jimi Hendrix. Así lo relata su antiguo compañero, Keith Richards, en el libro According to the Rolling Stones.

Brian Jones y Jimi Hendrix
Brian Jones y Jimi Hendrix

3) A partir de los cuadernos de Jim Morrison, existe la posibilidad de que este se hubiera entrevistado con Brian Jones meses antes de la muerte del Rolling en 1969. Brian Jones era el ídolo reconocido de Jim Morrison. Ambos murieron un 3 de julio.

4) En 1968, un año antes de la muerte de JonesJim Morrison participó en la grabación de un disco de Jimi Hendrix titulado Bleeding Heart.

Portada de "Bleeding Heart" de Jimi Hendrix
Portada de “Bleeding Heart” de Jimi Hendrix

5) Jean de Breteuil, el traficante que suministró la dosis de heroína mortal a Janis Joplin, fue amante de Pamela Courson antes de que ella empezara a salir con Jim, y durante su noviazgo. Breteuil también le proporcionaba droga habitualmente a Pamela y a Jim. La noche en que Jim Morrison murió, fue la primera persona –sin contar al médico- en ser informada por Pamela. Breteuil se marchó rápidamente de París, y murió poco después.

6) Jim Morrison hizo testamento en febrero de 1969, pocos meses antes de la muerte de Brian Jones. En él, dejaba como única heredera a Pamela Courson y, sólo en caso de que ella falleciera, a su hermano Andrew Morrison.

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Las coincidencias aquí expuestas son solo una pequeña parte de las que existen. Unidas, podrían trazar una curiosa red que nos llevaría a plantearnos hasta qué punto el “Club de los 27” -el original, sin contar a Kurt Cobain- constituyó una serie de funestas casualidades. Sin duda, todo esto podría inspirar una interesante investigación…

Noches de verano

Los domingos en verano pierden su sentido trágico. Se vuelven extrañamente dulces y luminosos, aun después del crepúsculo. Junio se aleja invadiéndome de un efímero optimismo que se disuelve en el azul eléctrico del cielo, que deja paso a la noche. Camino de vuelta a casa mientras escucho la voz ronca de Jim Morrison y siento que podría elevarme hasta volar. La ciudad, con todas sus luces que comienzan a encenderse, me pertenece. Me faltan rascacielos y madrugadas. Libertad.

Vistas desde la terraza del Círculo de Bellas Artes, 2011
Vistas desde la terraza del Círculo de Bellas Artes, 2011

Are you a lucky little lady in the City of Light… 
or just another lost angel?

Supongo que dependiendo del momento soy una cosa u otra. Ahora miro por la ventana de mi habitación y contemplo esa misma farola marchita que me recuerda a las noches del invierno, y la punzada inquieta de la melancolía. Pero basta con escuchar las notas adecuadas para sentir la euforia del verano, para saber que la Ciudad de la Luz se encuentra más allá de esa farola, con sus músicas y sus risas y sus rascacielos. Invadida de noche.

I see your hair is burnin’; 
hills are filled with fire. 
If they say I never loved you, 
you know they are a liar…

Esa fue la estrofa que me cautivó. Ahora no puedo dejar de escuchar la canción, L.A. Woman, que Jim le dedicó al amor de su vida: Pamela Courson. Un amor tormentoso cuajado de infidelidades psicodélicas, de inconstancias luminosas. Y sin embargo, Jim la amó hasta el fin de sus días, a ella y a su cabello rojo que ardía bajo el sol de Los Ángeles.

Lo confieso: estoy enamorada de la canción –Mr. Mooooojo risin’!-.

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Supongo que me está afectando mi lectura de estos días, El enigma Jim Morrison, una interesante biografía del líder de The Doors escrita por el periodista Stephen Davis. El caso es que de repente me han entrado muchas ganas de haber conocido esa década sesentera estadounidense en la que el rock hacía sus pinitos, y la gente se volvía loca demasiado fácilmente, a causa de un maravilloso exceso de libertad y rebeldía. No me vendría mal un poco (más) de locura.

Qué va a ser de mí en este siglo desértico.

En fin. Al menos parece que ya se han marchado los dementores que impedían la llegada de las altas temperaturas, y volver a los vestidos veraniegos y las sandalias altas siempre anima.

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Hoy han comenzado excavaciones en el barranco de Víznar (Granada), lo cual me ha inspirado para escribir un artículo, El misterio de los restos de García Lorca, en el que plasmo mi opinión: el secreto está en manos de la familia.

Además, os animo a pasaros por Como naipe cuya baraja se ha perdido para leer mi última y deshilachada divagación, A una sonrisa que pronto será un fósil.

Sé que julio constituirá un antes y un después.