Mis lectores más fieles podrán sorprenderse: ¡vuelvo a escribir tras dos meses de abandono! Lo cierto es que, como algunos sabrán, se convocan oposiciones de Secundaria en 2018 y aquí estoy, un año más, llevando una vida ascética, muy a lo Fray Luis de León: estudio, meditación sobre lo estudiado, fortaleza y acopio de sabiduría. Y así hasta mediados de junio. No obstante, trataré de pasarme por aquí de cuando en cuando, para que mi página no sea absorbida por el universo de nodos y enlaces que constituye el vivisistema de Internet. Además, sucesos muy interesantes, en el terreno literario, están por llegar, y habré de tratarlos.
El caso es que he regresado con buenas noticias: mi participación en el segundo número de La Guardarraya, una nueva revista literaria digital que se edita en Barcelona, dirigida por el escritor salvadoreño Carlos Ernesto García. Tanto los contenidos como la edición son una auténtica maravilla. Y su labor de visibilizar a poetas actuales del ámbito español e hispanoamericano es verdaderamente loable. Por ello, me siento muy honrada de figurar entre los autores de este número.
Concretamente, me dedican cuatro páginas: tres de semblanza y una reservada para dos poemas: uno de Los despertares (Ediciones de la Torre, 2014) y otro de Mi nombre de agua (Ediciones de la Torre, 2016). El autor de la magnífica semblanza sobre mi obra y mi persona no es otro que Andrés París, poeta y bioquímico, a quien agradezco su maestría con la pluma, una vez más.
Dejo aquí la semblanza, extraída de la revista, y previamente, el enlace a la revista completa, para que podáis disfrutar de la excelente literatura que en ella se ofrece. Vaya mi enhorabuena al director de La Guardarraya, al equipo de colaboradores y a todos los autores que me acompañan en este segundo número.
Pincha aquí para acceder al número 2 de La Guardarraya.
(Mi semblanza está en las páginas 44-47)


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