Mi mundo no es de este reino

Ya lo dijo, con su característica ironía punzante, el ilustre José Bergamín (1895-1983), escritor de la Generación del 27, fundador de la revista de ideología católica Cruz y Raya y republicano convencido, exiliado tras la Guerra Civil. “Mi mundo no es de este reino”. Cuando pronunció aquellas palabras, comenzaba en España el proceso que se conoce como la Transición Democrática, que fue una forma prudente de salir del franquismo, casi pidiendo perdón mientras lo hacíamos. Eran momentos difíciles: el país caminaba por una cuerda floja y debajo, en el foso, acechaban los cocodrilos de la Dictadura. Había que caminar muy despacio hasta volver a pisar terreno firme: la Constitución de 1978 nació como un boceto del potencial sistema político que surgiría de una democracia más asentada, más experimentada. Juan Carlos de Borbón, el elegido personalmente por Francisco Franco para reinar tras su muerte, protagonizaba el retorno de nuestro país a la monarquía, que había sido abolida en 1931 con la llegada de la legítima II República. Bergamín fue llamado “disidente” por no mostrarse de acuerdo con esta imposición de la monarquía, marginado y expulsado de varios periódicos.

José Bergamín en 1893
José Bergamín 

La jugada nacional sirvió para calmar los ánimos, pero el verdadero problema comenzó en el momento en que la Constitución de 1978 pasó de concebirse como un boceto de democracia a ser el eje firme de un sistema político. Los años transcurrían y Sus Majestades iban formando una prole de niños rubios y de expresión bobalicona alimentada, vestida y aderezada por todos los españoles. La perspectiva de la III República se fue marchitando en la orilla incierta de las utopías. En 2015, se cumplirá el cuadragésimo aniversario del fin del franquismo, que duró otros cuarenta años. Durante todo este tiempo, cabría pensar que la democracia española ha podido desarrollarse, crecer y florecer; sin embargo, vivimos bajo el yugo de una monarquía que nadie ha tenido ocasión de elegir, bajo los tejemanejes de una clase política corrupta en su mayor parte, náufragos de un vacío formado por la ausencia de auténticos valores ideológicos. Como muy acertadamente dijo el satírico cantautor Javier Krahe, “Me gustas, democracia, porque estás como ausente”.

El mayor logro de la monarquía española durante estos cuarenta años ha sido el de llenar las portadas de las revistas del corazón. Juancar, el rey bonachón que mató de un tiro a su hermano en 1956 –suceso sobre el que se ha corrido un tupido y siniestro velo- y sus legendarios paseos en moto, a la caza de nuevas y golfas aventuras. La liberal Sofía, jugando a escritora, despotricando contra el matrimonio gay, la eutanasia y el aborto. Las leyendas negras del drogadicto Marichalar, la corrupción de Urdangarín y el silencio de la justicia española ante la confabulación de la Infanta Cristina en la red corrupta. El Juancar, que se va a cazar elefantes, pero le perdonamos porque es muy bobalicón y campechano, el hombre, aunque buena persona, y no pensó que los elefantes fueran a morirse. He ahí la dinastía de los “bobones”.

Juan Carlos I de caza en África
Juan Carlos I de caza en África
Juan Carlos I de caza en África
Juan Carlos I de caza en África

Y ahora, el “Bobón” mayor da por la tele su discurso sin azúcar, especial para diabéticos, y las redes sociales se vuelven locas. Y “silencio en la sala, que el Burro va a hablar”. Todos pendientes de lo que ocurra, cuando demasiado bien sabemos lo que ocurrirá. Felipe VI –un título de lo más casposo, por cierto- aguarda sonriente, relamiéndose, mientras la Leti I se frota las manos cual mosca expectante ante su inminente festín: ¡aguantar a su maridito al fin va a dar su fruto!

Me niego a aceptar que la nación entera se revolucione ante una final de la Champions –aquel día, en Madrid pareciera que habíamos vuelto al 14 de abril de 1931, a la proclamación de la II República- y se quede de brazos cruzados en los momentos en los que agoniza la democracia. Señores, no se trata ahora del resultado de un partido de fútbol, sino de aquello que va a determinar el carácter de nuestro país y, en consecuencia, a repercutir sobre nuestras existencias individuales. Dejemos de comportarnos como borregos quejumbrosos –pero borregos, al fin y al cabo- y salgamos a la calle, exijamos un referéndum y, si los españoles desean el reinado de Felipe VI, que un resultado electoral los avale. Monárquicos y republicanos poseemos el derecho a ser respaldados por la democracia. Los monárquicos, por tener ocasión de legitimar una monarquía; los republicanos, para poder plantear una III República Española. Esto nos concierne a todos, ¡despertemos!

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Adiós a Lou Reed

El músico Lou Reed
El músico Lou Reed

Ojalá hubiera nacido hace mil años,
ojalá hubiese navegado por los mares oscuros
en un gran clipper,
yendo de acá para allá
con un traje y una gorra de marinero,
lejos de la gran ciudad
donde un hombre no puede ser libre
de todos los demonios de esta urbe,
de él mismo y de los que le rodean…
Oh, creo que no sé…

Así trataba de escapar Lou Reed, en 1967, en su canción “Heroin”. ¿Escapar de qué, para qué? La música, como un arte más, puede tener dos objetivos principales: huir de la realidad o luchar contra ella. En la década de los sesenta, Lou Reed huía, acompañado por todas aquellas decenas de rockeros, de hippies, de provocadores de la contracultura. Eran los tiempos en los que el LSD conducía a John Lennon a divagar para siempre por los campos de fresa, eran los “días extraños” de Jim Morrison y los gritos últimos de Jack Kerouac, el poeta cabecilla de la llamada Generación Beat. La lejana Guerra de Vietnam dejaba en el viento y en los periódicos regueros inagotables de sangre, y las drogas se constituyeron como vía para escapar de esa sangrienta realidad, como las “puertas de la percepción” de las que habló William Blake y que le sirvieron a Jim Morrison para darle nombre a su banda. Huir también era un modo de luchar.

The Velvet Underground & Nico, 1967. Lou Reed al frente
The Velvet Underground & Nico, 1967. Lou Reed al frente

Por entonces, en Los Ángeles, Lou Reed cantaba junto a John Cale, Sterling Morrison y Maureen Tucker en la banda The Velvet Underground, que apostaba por un rock psicodélico: melodías distorsionadas, dulces, pálidas, con las que abordaban temas sórdidos como la droga o el sadomasoquismo. En 1966, el artista pop Andy Warhol los fichó para su Factory, y desde entonces se convirtió en su productor, añadiendo al grupo un nuevo miembro más de su cosecha: la cantante y modelo alemana Christa Paffgen, Nico, que le daría una nota de glamour a la banda con su voz oscura y humeante. A Lou Reed y John Cale no les hizo ninguna gracia la nueva incorporación, pero esta sirvió para grabar el álbum más célebre de la banda: The Velvet Underground & Nico, que incluiría temas tan celebrados por la crítica como este “Sunday Morning”:

La colaboración con Andy Warhol y Nico engendró un único disco, después del cual los miembros originales de la banda decidieron continuar sin ellos su carrera. Pero The Velvet Underground no duraría mucho más. Nunca fue un grupo comercial, tenía un público muy concreto, fue casi una experiencia alucinógena, musicalmente hablando. Lou Reed abandonó en 1970 para grabar su primer disco en solitario dos años después, llamado simplemente Lou Reed.

En solitario, Lou Reed continuó “caminando por el lado salvaje“, como en su canción, enfrentando temas desasosegantes y sórdidos, naufragando en heroína. Su álbum Berlín narraba una trágica historia de amor entre dos drogadictos, abordando la violencia, la prostitución y las drogas, el suicidio. Por estos años, compuso uno de sus temas más alabados, “Perfect Day“, concebido como una elegía a la heroína, a la que Reed era adicto. En sus propias palabras: “Sabía que no escribía para la mayoría. Escribía sobre el dolor y las cosas que herían”.

Su relación con la literatura revolucionaria resultó una constante vital, como desarrollé en el artículo “Arte pop y literatura en The Velvet Underground“. Sus letras se inspiraban en las obras de poetas como Jean Genet o Allen Ginsberg, perteneciente a la Generación Beat.

La década de los ochenta supuso un renacimiento para él. Después de abandonar las drogas, empezó a componer letras con las que ya no pretendía escapar de la realidad oscura, sino encararla, criticarla, denunciarla. Ese fue el álbum New York, uno de los más exitosos, en los que arremetía directamente contra personajes de la sociedad como Jesse Jackson, el Papa Juan Pablo II o Kurt Waldheim. Reed dio voz a los más desfavorecidos de la sociedad americana y clamó por justicia.

El músico Lou Reed
El músico Lou Reed

Como un silencioso tributo a la canción de The Velvet Underground, Lou Reed ha muerto un domingo, no sabemos si por la mañana. A sus 71 años, era considerado como el padre del rock alternativo y una especie de hombre renacentista del rock, pues no solo cantaba y componía, también pintaba, actuaba en la gran pantalla y dirigía guiones de televisión. Lo que pocos saben es que, siendo niño, sus padres lo sometieron a una lobotomía preventiva para atajar su desacato a las normas y su inconformidad con el orden establecido. Él mismo reconoció: “No me gustaba el colegio, no me gustaban los grupos de gente, no me gustaba la autoridad. Estaba hecho para el rock and roll”.

El domingo 27 de octubre de 2013, perdimos una parte de la Historia del rock. Se apagó dulcemente, envuelta en una melodía confusa y distorsionada, como las canciones de la Velvet Underground

El universo de Harry Potter regresa a la gran pantalla

Hoy está comenzando a publicarse en algunos medios la friki-noticia bomba del año: J. K. Rowling, la célebre creadora de Harry Potter, se estrenará como guionista en Warner Bros preparando una serie de películas basadas en su libro Animales fantásticos y dónde encontrarlos.

Cubierta del libro escrito por J. K. Rowling
Cubierta del libro escrito por J. K. Rowling

Como todo pottermaníaco sabrá, se trata de una guía de criaturas mágicas que los protagonistas de la saga -Harry, Ron y Hermione- utilizan como libro de texto. Aunque el libro está realmente escrito por Rowling y se puede adquirir en librerías, en la ficción la autoría se atribuye a un tal Newt Scamander.

Muchos se preguntarán qué diablos se puede sacar de una guía de bichos mágicos, en la que no hay argumento, personajes o historia. La respuesta es fácil: la Rowling se ha quedado sin libros para ofrecer a Warner y tiene que sacar algo de debajo de las piedras, si es necesario.

Según lo que he podido leer, la historia se remontará a setenta años antes del momento en que comienza Harry Potter y la piedra filosofal, el primer libro de la saga. Respetará el universo pottérico, pero no aparecerán los personajes que ya conocemos. El protagonista será Newt Scamander, el autor del libro en la ficción. La autora, en comunicado oficial, también ha dejado claro que  Animales fantásticos y dónde encontrarlos no es ni una precuela ni una secuela de la serie de Harry Potter, sino una extensión del mundo de los magos.

La escritora británica J. K. Rowling
La escritora británica J. K. Rowling

Lo cierto es que, al leerlo, no he podido evitar pensar en la llegada a los cines de El Hobbit, la precuela de El Señor de los Anillos, cuando las tres películas con Frodo como protagonista no dejaban lugar para una continuación de la historia, y ya se había chupado todo lo posible y más del asunto. En ese caso, aún tenían la excusa de que J. R. R. Tolkien había escrito El Hobbit como una novela; eso sí, una y no tres. Que lo de pretender sacar tres películas de una novela que no da para tanto nos conduce a la terrible consecuencia de tragarnos una primera parte en la que -amantes del universo tolkiniano, perdonadme- sobra película por todas partes, lo mires como lo mires.

Es la manía de siempre de exprimir al máximo un producto de éxito masivo, como lo de andar sacando precuelas de las películas de X-Men con los orígenes de los personajes. Pero, insisto: al menos El Hobbit o Lobezno: los orígenes tienen una referencia literaria -novela y cómics, respectivamente. ¿Qué va a sacar la Rowling de una guía de criaturas mágicas?

Cartel de la película dirigida en 2012 por Peter Jackson
Cartel de la película dirigida en 2012 por Peter Jackson

Y de verdad, más fan de Harry Potter que yo habrá poca gente en el mundo. A nadie le gustaría más que a mí que la historia del “Niño que vivió” continuara, o que su autora nos contara detalladamente las aventuras que vivieron el padre de Harry y sus amigos, los Merodeadores. Sobre todo, para compensar el hecho de cargarse a todo bicho viviente -hasta la lechuza, ¿¿por qué??- en la última entrega de la saga: Harry Potter y las reliquias de la muerte.

A nadie le gustaría más que a mí que las aventuras pottéricas continuaran, pero permitidme ser escéptica ante la capacidad creativa que todavía le queda a Rowling. Y si no, remito a la tristísima página creada por la autora el año pasado, una mezcla entre red social y e-book que permite a los lectores “interactuar” con el universo pottérico en su versión digital. Estoy hablando de Pottermore, un proyecto que se mantuvo con un gran secretismo y altas expectativas, y que luego resultó ser una página dirigida a un público infantil o bobo, en el que ni siquiera te permiten comunicarte con otros usuarios ni elegir tu nombre, imponiéndote algunos tan “molones” como “DraconisWild727” o “EscobaGato3”.

Lo único que merece la pena de Pottermore es el test de la Ceremonia del Sombrero Seleccionador, que te sitúa en una de las cuatro casas del Colegio Hogwarts: Gryffindor -valientes de corazón-, Ravenclaw -inteligentes y eruditos-, Hufflepuff -buenos y leales- y Slytherin -astutos y ambiciosos. Hay muchos test similares en Internet, pero este es el oficial, elaborado por la autora, y el más fiable, porque va cambiando las preguntas para que no puedas cocinarlo, además de que las preguntas planteadas no están relacionadas directamente con la valentía, la lealtad o cualquiera de las características prototípicas de cada casa. No puedes responder las que crees que te conducirán a tu casa favorita…

(En este punto puedo afirmar con orgullo que yo caí en Gryffindor…)

Escudo de la casa Gryffindor
Escudo de la casa Gryffindor

Este nuevo proyecto de Rowling basado en Animales fantásticos y donde encontrarlos ha sido anunciado por la propia autora, así que podemos afirmar que no se trata de un rumor falso como el que sacudió las redes hace unos meses, cuando desde una cuenta de Twitter se lanzó el bombazo de que la escritora publicaría dos nuevos libros de la saga de Harry Potter, resultando tratarse de una mala interpretación de un video antiguo en el que Rowling anunciaba el lanzamiento de Pottermore

Y es que, ¿por qué no confesarlo? Todavía no conseguimos asumir que la aventura de Harry haya terminado… El Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería sigue siendo el lugar más maravilloso para huir de la realidad, sobre todo para los que hemos ido creciendo a la par que el joven mago…

El Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería en las películas de Warner Bros
El Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería en las películas de Warner Bros