Categoría: Mis escritos

  • Treinta y uno de diciembre

    Me hallaba sentada en un pupitre situado en lo que parecía el aula de un colegio, porque a mi alrededor había muchos más pupitres, en cada uno de los cuales se sentaba un niño. Sin embargo, el ambiente era inusualmente silencioso para tratarse de una clase, y los niños lucían un rostro demasiado serio e…

  • El azul de Barcelona

    No había comenzado a deshacer la maleta cuando volvió a escucharse el piano, reproduciendo obsesivamente aquella obra de Tchaikovsky. Como en el pasado, una inexplicable sensación de pavor se extendía por la soledad del dormitorio, y no resistí el impulso de salir de allí. […] Subí los crujientes peldaños de madera con pasos firmes, cada…

  • Navidazonia

    22 de diciembre de 1995 Querido Guili: Mañana iremos a Navidazonia. Navidazonia es una feria de Navidad. Hay muchas cosas: Papás Noeles que dan caramelos, cabalgatas de Reyes que no paran de pasar… Lo bueno es que, aunque en el resto de sitio ya se haya terminado la Navidad, en Navidazonia siempre sigue estando. Sin…

  • Luces

    Diciembre llega de puntillas, se detiene, contempla el horizonte con su sonrisa nevada. Vuelve, se queda para siempre, amenaza con marcharse. La presencia de las estrellas allá en el firmamento me confirma lo que sospechaba: que nada es de verdad en este diciembre que se difumina. Entonces, en ese mismo instante, comprendo que quiero escribir…

  • Otoños, otras sombras…

    Miro por la ventana del tren. Recuerdo aquella sevillana de los Amigos de Gines que decía: “La tarde se va despacio, salpicándose de estrellas”. Unas palabras tan sencillas son capaces de arrancarme constelaciones de escalofríos. Y que haya personas que desprecien las sevillanas… Regálame unos acordes de guitarra, una voz rasgada, un cante jondo, y…