Entrevista en Canal 33

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Con José Macías en «Se buscan locos por la cordura»

Hace unas semanas, fui entrevistada por el periodista José Macías para el programa «Se buscan locos por la cordura», de Canal 33. La entrevista tuvo lugar en un templo madrileño del flamenco, Villa Rosa, frecuentado en su día por personajes de la talla de Arturo Barea, que lo menciona reiteradamente en su magnífica La forja de un rebelde.

Hablamos sobre mis obras y sobre aspectos tan chorpatélicos de mi biografía como la creencia en meteoritos que detengan el tiempo o el noble arte de la heladología.

Os dejo aquí el vídeo de la entrevista. Yo ocupo los primeros treinta minutos. Espero que disfrutéis con ella, porque es mi primera incursión (y espero que no la última) en la tele…

Presentación de mis obras en La Casa Encendida

El pasado 23 de febrero tuve ocasión de presentar mis dos poemarios, Los despertares (Ediciones de la Torre, 2014) y Mi nombre de agua (Ediciones de la Torre, 2016) en el centro cultural La Casa Encendida de Madrid.

Fue una velada memorable en la que hablé de la conexión argumental entre ambas obras y leí algunos de los poemas que forman parte de ellas. En la mesa me acompañaron mi editor, José María de la Torre, que ofreció una visión desde su perspectiva de descubridor de mi poesía, y mi buen amigo, el poeta y bioquímico Andrés París, que realizó un análisis muy lírico y pormenarizado de mi poética.

Gracias a La Casa Encendida, a mis compañeros de mesa y a todos los que me demostrasteis vuestro apoyo asistiendo al acto.

Lisboa en claroscuro

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El nombre de Fernando Pessoa aparece en mi imaginación enquistado de sombras, de claroscuros rítmicos deslizándose a solas por las calles apagadas de un otoño en Lisboa. Llueve. Por alguna razón, el fondo ennegrecido de Pessoa se dibuja manchado de lluvia en este óleo que forma mi sueño. Yo nunca he conocido Lisboa bajo la lluvia.

Lisboa, el verano que la conocí, desenfundaba lenguas de fuego sobre el pavimento. Buscábamos un restaurante por sus calles angostas, desusadas, ornamentales. Calles del Barrio Alto, rotas de tiempo; calles cohibidas, atravesadas repentinamente por el furor metálico de algún tranvía. No recuerdo el restaurante al que llegamos, pero sí el goteo intermitente de los aparatos de aire acondicionado, la ropa colgada de los balcones con acorde decadente, los muros resquebrajados de los edificios, las macetas que pintaban en el aire gris esperanzas de un verde impredecible. Recuerdo las fotografías en la Plaza del Comercio, las heladerías, los juegos interminables de la adolescencia.

Y el sol. Recuerdo el sol incesante sobre la Torre de Belém, dorando las aguas del Tajo que aliviaban nuestros ojos agosteños, igual que si pudiéramos beberlas con la mirada. Mi cabello era más corto, entonces, y el mundo era un lugar amable coronado de sol.

Pero Pessoa, en mis sueños, aparece manchado de lluvia. Se arrastra por las calles de Lisboa al caer la tarde, con una botella en la mano y cuatrocientas historias que no le pertenecen a sí mismo, sino a alguno de sus heterónimos. Lisboa, de noche, es una ciudad acogedora para los fantasmas. Explotan sus melancolías en las notas de un fado que se eleva sobre el aire emocionado, polvoriento. Y Álvaro de Campos, Ricardo Reis, Bernardo de Soares; se cruzan por las callejuelas y se quitan el sombrero a modo de saludo, sin ocultar una mueca burlona; conviviendo por las esquinas de la Historia a duras penas, como fantasmas cualquiera nacidos de unos ojos.

Pessoa es otro espíritu abandonado, anclado en su lluvia sempiterna y en una botella a la que se abraza cuando el tedio de la muerte se vuelve insoportable. Pessoa es otro heterónimo de un autor anónimo, de un dios inexistente, hacedor de hermosas decadencias, y en sus pupilas se dibuja la patética ternura de las camisas colgando de los balcones enrejados, a media tarde.

Pessoa me vigilaba por las calles de Lisboa, aquel verano que la conocí. A solas con su botella y con su procesión de heterónimos, esperando a que anocheciera porque, de día, brillaba demasiado el sol. Era un tiempo de sol. Pero estoy segura de que, si regresara hoy, Pessoa me aguardaría con toda su lluvia en la mirada para conducirme de la mano a sus tormentos laberínticos atravesados de tranvías.

Eventos poéticos de la semana

Rompo mi silencio para invitar a todos mis lectores madrileños a dos eventos poéticos en los que voy a participar esta semana. El primero es hoy, en Maravillas, compartiendo escenario con Celia B Soul y nuestro anfitrión, Jorge Valverde.

El segundo es este sábado, en el que, junto a Alberto Guerra, hablaré de Fernando Pessoa (y de todos sus heterónimos) y su relación destructiva con el alcohol. También leeré un poema de cosecha propia en torno a Pessoa. Por cuatro euros, los asistentes disfrutarán, además, de un cóctel Porto Flip, el favorito del literato. Será en el restaurante vinoteca Xelavid.

¡Me encantará veros!

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