Vicente Aleixandre y Miguel Hernández: una amistad poética viva en Velintonia

Acto poético en la casa de Vicente Aleixandre. Foto de Fernando Antequera
Acto poético en la casa de Vicente Aleixandre. Foto de Fernando Antequera

Anoche, la abandonada casa de Velintonia 3 volvió a abrir sus puertas a la poesía y a la música. El aire olía a verano en el jardín donde se alzaba el inmenso cedro plantado, en el año 1940, por el poeta Vicente Aleixandre (1898-1984), antiguo propietario de la morada. Eran entonces otros tiempos y otros crepúsculos manchaban aquellos cielos cercanos a la Moncloa, y eran distintos los rostros que visitaban la casa y su jardín: Luis Cernuda, Federico García Lorca, Gerardo Diego… También Miguel Hernández (1910-1942), aquel muchacho provocador llegado de Orihuela que todavía olía a sierra y que guardaba en el pecho un corazón inmenso que a veces se le salía por la boca y por los ojos grandes, melancólicos.

Él pisó la casa de Velintonia 3 en 1935. Aleixandre, tan acogedor como siempre, le recibió tras haberle llegado una atrevida carta suya en la que se interesaba por su poemario La destrucción o el amor, con el que acababa de recibir el Premio Nacional. El joven tenía entonces 24 años; su simpatía y espontaneidad calaron muy hondo en el alma del maduro Aleixandre, que desde aquel momento se desvivió por ayudarlo y guiarlo por el complejo mundo cultural madrileño de la época. Fue el comienzo de una hermosa amistad que duraría hasta la muerte del oriolano en 1942, en el Reformatorio de Adultos de Alicante, donde había sido encerrado y condenado a muerte tras la Guerra Civil por haber luchado en el bando de la II República. No dio tiempo a que fuera juzgado: las vergonzosas condiciones de la prisión le provocaron una tuberculosis que acabó con su vida sin que nadie se molestase en trasladarlo a un hospital.

La fructífera amistad entre Aleixandre y Hernández incluyó también una nutrida relación epistolar, parte de la cual podemos disfrutar hoy gracias a la obra que acaba de publicar el también oriolano Jesucrito Riquelme, De Nobel a novel. Epistolario inédito de Vicente Aleixandre a Miguel Hernández y Josefina Manresa, editado por Espasa. El volumen contiene 309 cartas escritas por Aleixandre a Miguel Hernández y a su esposa, Josefina Manresa; junto a un brillante estudio previo en el que Riquelme, experto hernandiano, nos introduce con maestría en esa esfera íntima de conexión entre los dos monstruos de la poesía.

De Novel a novel (Espasa, 2015)

La publicación del libro sirvió como excusa para el evento tan magnífico que tuvo lugar anoche en la casa de Vicente Aleixandre, organizado por la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre, maravillosamente presidida por el apasionado Alejandro Sanz, y con el apoyo de las Fundaciones de Miguel Hernández y Gerardo Diego. También estuvieron muy presentes la secretaria de la Asociación, Asunción García Iglesias, y el poeta Miguel Losada, que salpicaba de alegría a todos los visitantes. En el acto participaron, además de Jesucristo Riquelme, figuras próximas a los dos homenajeados, como María Amaya Aleixandre, sobrina de Vicente –y heredera de sus ojos azules- y Lucía Izquierdo, nuera de Miguel Hernández; poetas de la talla de Javier Lostalé, Juan Carlos Mestre y Vicente Molina Foix. Leyeron poemas y distintas cartas recogidas en el libro de Riquelme, resucitando a Vicente y a Miguel en el aire embelesado del anochecer.

También contamos con la presencia de los actores Miguel Molina y José Sacristán, veterano de los escenarios que nos deleitó con su voz honda y tormentosa, leyendo la elegía que Aleixandre compuso a la muerte de Hernández, y que comenzaba así: “No lo sé. Fue sin música. / Tus grandes ojos azules / abiertos se quedaron bajo el vacío ignorante, / cielo de losa oscura, / masa total que lenta desciende y te aboveda, / cuerpo tú solo, inmenso, / único hoy en la Tierra, / que contigo apretado por los soles escapa”. Aquellos “ojos azules abiertos”, en efecto, nadie consiguió cerrarlos cuando el gran Miguel murió, abandonado como un perro en la prisión alicantina.

Con Fernando Antequera y el actor José Sacristán
Con Fernando Antequera y el actor José Sacristán

No existiría la poesía sin la música. El evento comenzó con la voz rota y flamenca de Carmen Linares, que hizo suyos los versos de Miguel Hernández, y finalizó con un pequeño concierto del célebre Luis Eduardo Aute, que interpretó los temas “Anda” y “Giraluna”, y concluyó con el famoso “Al alba”, que el público entonó, emocionado, mientras la brisa nocturna jugaba con la vegetación del jardín, como si la presencia invisible pero imborrable de Aleixandre y Hernández estremeciera a la noche con una larga cadencia de suspiros.

Es la segunda vez que tengo el privilegio de entrar en Velintonia 3. La primera ocasión la hallé el año pasado, cuando Julia Labrador me habló del evento que tendría lugar para presentar el libro Entre dos oscuridades, el relámpago, coordinado por Alejandro Sanz, a quien conocí entonces. También me reencontré, en aquel junio de 2014, con Miguel Losada. Este año, me ha acompañado el poeta Fernando Antequera. Entre el notable público asistente se encontraba el encantador Antonio Miguel Carmona, político del PSOE que ha sido candidato a la alcaldía de Madrid en las últimas elecciones municipales. Carmona es el único político, hasta la fecha, que ha demostrado un interés fehaciente por comprar la casa de Vicente Aleixandre, que se halla en un triste estado de abandono. Entre sus propuestas está la de convertir Velintonia 3 en la Casa de la Poesía.

Madrid necesita la poesía y la poesía necesita esta casa en la que los fantasmas de los grandes escritores y artistas de varias generaciones todavía pasean sus sombras evanescentes por el jardín, por los anchos pasillos, por la puerta verde en la que un día podía encontrarse la sonrisa sincera de Vicente Aleixandre, que fue anoche nuestro invisible anfitrión.

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“Los despertares” vuelven a la Feria del Libro de Madrid 2015

Ayer, viernes 5 de junio, regresé a la Feria, una vez más como autora. Recuerdo cuando, solo dos años atrás, estaba al otro lado, mirando a los escritores que se sentaban en las casetas a firmar sus obras, pensando que, algún día, yo también estaría allí.

Y como muestra de que algunos sueños se hacen realidad, allí he estado, por segundo año consecutivo, gracias a Los despertares, mi primer poemario, publicado por Ediciones de la Torre en 2014. Fue una tarde entrañable, firmando libros junto al también poeta Ch. Abada, autor de los poemarios Un hombre busca a una mujer y Diario de una mujer requerida.

Gracias, en primer lugar, a José María de la Torre, por apostar por mi poesía en estos “malos tiempos para la lírica”, que diría la canción, y por ofrecerme siempre su sabiduría de la vida. Gracias también a los que os pasasteis por la caseta y a todos los que no pudisteis pasar, pero me apoyáis siempre de manera incondicional.

Y para aquellos interesados en comprar Los despertares, el poemario estará disponible, durante toda la Feria del Libro, en la caseta 228 de Ediciones de la Torre, y también podéis comprarlo por Internet en este enlace.

Aquí os dejo unas fotos del evento, e iré añadiendo más según me vayan llegando:

Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015

Homenaje poético a los 90 años de Leonor Machado

El momento más emotivo del acto: Leonor Machado recitando poemas de su padre y tíos: Manuel, Antonio y Francisco
El momento más emotivo del acto: Leonor Machado recitando poemas de su padre y tíos: Manuel, Antonio y Francisco

“Estos días azules y este sol de la infancia”, fueron las últimas palabras escritas por Antonio Machado, halladas en el bolsillo de su traje tras su fallecimiento en el exilio francés, en 1939. Hoy aquellos días azules machadianos permanecen reflejados en los iris de su sobrina Leonor, que el pasado tres de septiembre cumplió 90 años. Leonor, hija de Francisco, el hermano menor de Antonio, fue bautizada así en memoria del primer gran amor de su tío, que falleció poco después de casarse con él: la niña enferma que se escondía tras los vulnerables y esperanzados versos de “A un olmo seco”, Leonor Izquierdo.

Aquel olmo, o niña, no terminó de ver brotar sus hojas. Pero sí lo hizo la que heredó su nombre: Leonor Machado, que concentra en su persona –y en sus ojos de azules machadianos- la sensibilidad poética de sus tíos y padre. Porque si Manuel y Antonio, los dos hermanos mayores, son reconocidos a día de hoy como dos grandes figuras de la literatura española, Francisco, el menor, tampoco se quedó atrás en cuanto a calidad literaria. Aunque no se dedicó por completo a la escritura, como Manuel y Antonio, escribió bastante poesía que durante muchos años permaneció en el olvido. Por suerte, últimamente se ha empezado a difundir y a valorar como es debido. Es recomendable, en este sentido, la Obra escogida de Francisco Machado publicada por Ediciones de la Torre en 2013.

El pasado jueves 11 de septiembre, tuve el privilegio de coordinar el homenaje íntimo por el 90º cumpleaños de Leonor en el pabellón de cristal del madrileño Café del Espejo. El periódico El País se hizo eco del acontecimiento, en el que estuvieron presentes una cincuentena de personas. Como no podía ser de otra forma, el acto se desarrolló en forma de recital poético. Durante la primera parte, siete poetas de entre 24 y 26 años –Guillermo Pavón, Eric Sanabria, Fernando Antequera, Óscar Sejas, Rosalba Torrijos, Luis Cano, Alberto Guirao y quien esto escribe- salimos a recitar poemas de los tres hermanos Machado y también versos propios. Y es que la poesía joven le debe mucho a los Machado, que consiguen bucear en todos los corazones sin importar la edad, la condición o la época en la que se sitúen los lectores. En pleno 2014, continuamos sintiendo escalofríos ante el ingenio decadentista de Manuel, la hondura y sinceridad de Antonio y la entrañable melancolía de Francisco.

Momentos previos al acto. Los poetas Eric Sanabria y Fernando Antequera, y el hermano del primero, Jaime
Momentos previos al acto. Los poetas Eric Sanabria y Fernando Antequera, y el hermano del primero, Jaime
El poeta Guillermo Pavón
Guillermo Pavón recitando
El poeta Fernando Antequera recitando
Fernando Antequera recitando
Óscar Sejas recitando
Óscar Sejas recitando
Rosalba Torrijos recitando
Rosalba Torrijos recitando
Luis Cano recitando
Luis Cano recitando
Alberto Guirao recitando
Alberto Guirao recitando
Marina Casado recitando
Marina Casado recitando

En la segunda parte del acto, amigos de Leonor se levantaron para ponerle voz a conocidos poemas machadianos. Allí estuvieron el músico Unai Gutiérrez Calvo, José Manuel Delgado, Secretario de la Fundación Amigos de la Biblioteca Nacional de España; el escritor Carlos Mora, el catedrático y docente Fernando Carratalá; el poeta y editor Jesús García Moreno y José María de la Torre, fundador y director de Ediciones de la Torre.

A continuación, Leonor dio las gracias, visiblemente emocionada, y concluyó leyendo tres poemas de Manuel, Antonio y Francisco Machado, respectivamente. Leonor había disfrutado con todos los poemas que se recitaron durante la velada, murmurando entre dientes los versos que conocía de memoria, en esa memoria en la que se atesoran, como luceros antiguos, tantos recuerdos que hoy podrían considerarse parte viva de la historia de la poesía española.

El emotivo homenaje concluyó con unas palabras de Manuel Álvarez Machado, hijo de Leonor, en las que describió las más recientes investigaciones de la Revista Machadiana. Por último, Carlos, sobrino de Leonor, recitó las palabras con las que comenzaba esta crónica: “Estos días azules y este sol de la infancia”.

Manuel Álvarez Machado
Manuel Álvarez Machado
Al finalizar el acto, Marina Casado y Leonor Machado
Al finalizar el acto, Marina Casado y Leonor Machado

Pólvora y leyenda: The Rolling Stones regresan a Madrid

Hay momentos legendarios en la historia del rock and roll y puedo afirmar, con mucho orgullo, que ayer viví uno de ellos. The Rolling Stones, la banda de rock más longeva de todos los tiempos, visitaba de nuevo Madrid. Se trata de la gira europea por su quincuagésimo aniversario: Rolling Stones 14 On Fire.

La primera vez que vinieron fue en plena movida madrileña, allá por julio de 1982. El evento tuvo lugar en el Vicente Calderón, el estadio del Atlético de Madrid, y el grupo invitado era la J. Geils Band. Por entonces, España acababa, prácticamente, de salir de una dictadura, y el rock comenzaba a despertar a la juventud. De aquel mítico concierto, los rockeros más veteranos recuerdan la poderosa tormenta –con rayos y relámpagos incluidos- que no impidió, sin embargo, que Sus Satánicas Majestades dieran lo mejor de sí mismos, quedándose para siempre en la memoria de los españoles.

Mick Jagger y Ronnie Wood durante el concierto en Madrid de 1982
Mick Jagger y Ronnie Wood durante el concierto en Madrid de 1982

En esta ocasión, paradójicamente, el lugar elegido para el evento fue el estadio Santiago Bernabeu, el del Real Madrid, los eternos rivales de los rojiblancos. En la línea 10 de metro, los seguidores de los Stones nos reconocíamos por las camisetas con el célebre logo de la lengua. Miradas cómplices y una emoción a flor de piel que parecía presentir el acontecimiento musical más inmenso en muchos años acaecido en España. Al llegar junto al estadio, me encontré con zonas cortadas al tráfico, vendedores ambulantes de refrescos, cafeterías que comercializaban bocadillos a precio de caviar y gente, mucha gente con camisetas de los Rolling, con pañuelos y cintas en la cabeza, haciendo colas estratosféricas para coger un buen sitio en cuanto abrieran las puertas. Distintas cadenas de radio y televisión deambulaban por nuestros alrededores, haciendo entrevistas por doquier. Había personas que llevaban acampando desde el día anterior. Durante la espera, el tema de conversación que recuerdo más frecuente es en torno al pésimo criterio de la organización del concierto para elegir a Leiva, antiguo integrante del dúo madrileño Pereza, como telonero.

En cuanto abrieron las puertas, con algo de retraso,  una marabunta abordó el estadio. Mi entrada, por supuesto, era para pista –como tanta gente, prefiero la emoción de la cercanía al escenario y una mayor libertad de movimientos a la comodidad proporcionada por las gradas-. El Santiago Bernabeu, inmenso, nos recibió ataviado con sus mejores galas.

El escenario del Bernabeu, momentos antes de producirse la llegada de los Rolling Stones
El escenario del Bernabeu, momentos antes de producirse la llegada de los Rolling Stones
Frente al escenario del concierto
Frente al escenario del concierto

Logré entrar en la zona VIP, que es la más próxima al escenario. La gente comenzaba a agolparse ante la inminente llegada de Leiva, que tuvo que recurrir a más de un tema de Pereza para satisfacer mínimamente al personal. Nos dedicó una actuación gris y deslucida, de la que puede destacarse una versión del célebre tema de Los Rodríguez “Hace calor”, acompañado por el mismísimo Ariel Rot. Respecto a Leiva, el público veterano protestaba porque “ese niñato” no pintaba nada en un concierto de los Rolling y, entre los más jóvenes, se escuchaban propuestas de todo tipo, algunas de las más alocadas consistían en apedrear al cantante hasta que este se fuera a casa. Finalmente, su actuación transcurrió sin mayores contratiempos y la frustración de muchos asistentes quedó anestesiada por su interpretación del popular tema de Pereza “Lady Madrid”.

La elección de Leiva como telonero fue, desde luego, muy desacertada, y desató la polémica debido a unas declaraciones en 2012 del propio cantante que los fans de los Stone no podemos olvidar, en las que opinaba que Sus Satánicas Majestades deberían haber abandonado los escenarios hace mucho tiempo.

El cantante español Leiva
El cantante español Leiva

Recuerdo el leve olor a sudor en el ambiente, los vasos de plástico con cerveza fría que se agitaban en el aire, los empujones y las voces chillonas de unos argentinos que, a mi lado, agitaban la bandera de su país, mostrando su improcedente orgullo patrio. Entonces, el escenario quedó inflamado por uno de esos prodigios de la pirotecnia propios de los conciertos legendarios, y los Rolling Stones hicieron acto de presencia, interpretando el tema “Jumpin’ Jack Flash”. Fui testigo de cómo el mito se hizo de carne y hueso: aquella banda que comenzara su andadura en 1962 y que fue contemplada como el primer rival serio de The Beatles, aquella que sentó las bases del rock contemporáneo, se encontraba ahora a unas decenas de metros de donde yo estaba. El líder y vocalista, un hiperactivo Mick Jagger, corría de un lado al otro del escenario agitando su melena y moviendo las caderas, exaltando al público con su voz flexible y seductora. El próximo 26 de julio, Jagger cumplirá 71. Sobre él hay poco que añadir: se trata de una auténtica leyenda viva que parece haber hecho un pacto con el Diablo, con la misma cortesía de la que alardea en la letra del famoso tema “Sympathy For The Devil”, que se escuchó envuelto en llamaradas en el concierto del Bernabeu. Jagger, cubierto con unas pieles rojas y negras durante los minutos que duró esa canción, parecía desafiar al paso del tiempo y hasta a la muerte.

Mick Jagger durante el concierto
Mick Jagger durante el concierto

El público clamó también ante la carismática presencia del guitarrista Keith Richards, que interpretó dos temas como vocalista: “You Got The Silver” y “Can’t Be Seen”. Mientras que la apariencia de Jagger se veía aderezada por los milagros de la cirugía estética, en el ajado rostro de Richards se apreciaban todos los estragos propios de su edad, que ya asciende a 70 años. Su cabello, oscuro hace unos pocos años, se hallaba completamente blanco, lo cual no le impedía lucir en él su habitual cinta elástica. El contraste entre su aspecto de entrañable abuelito y la energía que rezumaba de su figura, combinada con la atrevida vestimenta, resultaba, por tanto, aún más sorprendente que en el resto.

A la batería, el flemático Charlie Watts, impoluto en su tarea. Watts es el mayor de la banda: recientemente, ha cumplido los 73. Él, al contrario que Jagger y Richards, no fue uno de los miembros fundadores de The Rolling Stones, pero se incorporó sólo un año después de la formación del grupo, en 1963, sustituyendo a los bateristas Tony Chapman y Carlo Little.  El segundo guitarrista, Ronnie Wood, con un sorprendente aire juvenil a sus 67 años, tampoco estuvo presente en los comienzos de la banda: formó parte de otras, como la famosa The Birds. Su llegada a los Rolling Stones no se produjo hasta 1975, sustituyendo a Mick Taylor, quien hizo acto de presencia en el concierto de anoche, luciendo su depurado estilo en el tema “Midnight Rambler” y convirtiéndose en la aclamada sorpresa de esta nuevavisita a Madrid de los Stones.

Entre aquellas leyendas de carne y hueso, no pude evitar pensar en el ausente Brian Jones, primer líder de la banda, fallecido en extrañas circunstancias en 1969, trágico “miembro fundador” del funesto “Club de los 27”. Su muerte se produjo poco después de abandonar voluntariamente a los Rolling, debido a diferencias insalvables que fueron surgiendo entre ellos.

Keith Richards durante el concierto. De fondo, Charlie Watts a la batería
Keith Richards durante el concierto. De fondo, Charlie Watts a la batería
Ronnie Wood y Keith Richards durante el concierto
Ronnie Wood y Keith Richards durante el concierto
Brian Jones, primer líder de The Rolling Stones, fallecido en 1969
Brian Jones, primer líder de The Rolling Stones, fallecido en 1969

Entre los temas más afamados, sonaron “Brown Sugar” y “Start Me Up”. La réplica comenzó con el Coro de la JOMCAM interpretando “You Can’t Always Get What You Want”, al que seguiría un enérgico Mick Jagger, y finalizó con el popular –y sobrevalorado, en mi modesta opinión- “Satisfaction”. Faltaron grandes canciones, como “Wild Horses” –el tema que Jagger y Richards compusieron, inicialmente, para los Flying Burrito Brothers- y se echó de menos, muy especialmente, “Paint It Black”. A cambio, disfrutamos de “Like A Rolling Stone”, la popularísima versión del tema original de Bob Dylan que triunfó en la encuesta que se realizó en Madrid a propósito de qué tema prefería el público que tocaran –ofrecían otras jugosas opciones como “Get Off My Cloud”-. Y, en mi opinión, la interpretación más emotiva: “Angie”, que Sus Satánicas Majestades se reservan para sus visitas a España, país donde la canción tiene mejor acogida. Mientras pedía a Angie que no llorara, Jagger, ataviado con una chaqueta azul brillante, extendía los brazos como un gurú del rock en una suerte de abrazo al extasiado público, componiendo una imagen que nunca podré olvidar. Los Stones se marcharon envueltos en llamaradas de pirotecnia, tal como habían llegado, dejando en el aire emocionado un aroma a pólvora y leyenda.

En el viaje de vuelta, en el metro, la casualidad quiso que conociera a Julia, miembro del Coro de la JOMCA que había acompañado a los Rolling en la interpretación de “You Can’t Always Get That You Want”. Emocionada, me contó que sus compañeros y ella llevaban muchas horas en el Bernabeu, preparando la actuación junto a la banda. No les permitían llevar móviles ni cámaras, ni siquiera pedir autógrafos. Julia, que ya era fan de los Rolling antes de subir con ellos al escenario, contemplaba la experiencia como un momento único en su vida y relataba la asombrosa vitalidad de los viejos rockeros. Sin duda, algo que podrá contar a sus futuros nietos…

En síntesis, el de anoche en Madrid fue un concierto apoteósico, que satisfizo, sin duda alguna, a los 50.000 espectadores que tuvimos la suerte de experimentarlo en vivo. Los Rolling, lejos de resultar decadentes, nos dieron la mejor muestra de su música, demostrando por qué se han convertido en una leyenda, haciendo otra vez historia en esta nueva visita a la capital de España. Fue rock and roll en estado puro, que hablaba de épocas en las que uno todavía podía estar orgulloso de pertenecer a su generación musical, un auténtico contraste con el desierto cultural que ahora nos asola. Y a los que puedan acusarme de “nostálgica”, les responderé con la célebre consigna de los Stone: “It’s only rock’n roll, but I like it!!”.

The Rolling Stones en los sesenta
The Rolling Stones en los sesenta

“Los despertares” en la Feria del Libro de Madrid

Firmando "Los despertares" en la Feria del Libro de Madrid 2014
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014

Cada primavera, he pasado por la Feria del Libro de Madrid, instalada en el Parque del Retiro, preguntándome qué se sentiría al estar dentro de la caseta, firmando libros. Este año, con motivo de la publicación de mi primer poemario, Los despertares, al fin lo he podido averiguar. Los días 1 y 2 de junio estuve firmando ejemplares del libro en la caseta de Ediciones de la Torre, la número 228.

Lo cierto es que no me esperaba estar tan arropada. Fueron unas horas de reencuentros y emociones. Vinieron amigos y también otras personas a las que no veía desde hacía mucho y recordaba con cariño. Mejor que publicar un primer poemario es comprobar que hay tanta gente que me aprecia y que confía en mi obra, y que me apoya…

Gracias a mi editor, José María de la Torre, y a Lucía, que trabaja con tanta ilusión. Gracias a Iván, Almudena, Jelen, Gemma, David, Alexia, Juli, Luis, Paula, Sandra, Eric, Marta, Julia, Rob, Eva, Alberto, Alba, Fátima, Carlos, Irene, María, Lidia, Fer y Guille. Y a todos los que compraron un ejemplar sin conocerme, dando un voto de fe a una poeta principiante como yo. Y a aquellos que quisieran haber estado y finalmente no pudieron, pero no dejan de apoyarme desde el principio y de creer en mi poesía.

Firmando "Los despertares" en la Feria del Libro de Madrid 2014. Con el escritor Carlos Mora
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014. Con el escritor Carlos Mora
Firmando "Los despertares" en la Feria del Libro de Madrid 2014
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014
Firmando "Los despertares" en la Feria del Libro de Madrid 2014
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014
Firmando "Los despertares" en la Feria del Libro de Madrid 2014
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014
Firmando "Los despertares" en la Feria del Libro de Madrid 2014
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014
Firmando "Los despertares" en la Feria del Libro de Madrid 2014
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014
Firmando "Los despertares" en la Feria del Libro de Madrid 2014
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014

Para los que deseen hacerse con un ejemplar de Los despertares, podéis encontrarlo en la Feria del Libro hasta el 15 de junio, en la caseta de Ediciones de la Torre, número 228. También podéis comprarlo por Internet pinchando aquí.

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Aprovecho para anunciar que el día 17 de junio, a las 20:30 horas, tendrá lugar la presentación oficial de Los despertares en el pabellón de cristal del Café del Espejo de Madrid (Paseo de Recoletos, nº 31), con entrada gratuita. Leeremos poemas, hablaremos de literatura y tendremos ocasión de vernos y tomar algo todos juntos… en un ambiente de lo más modernista y finisecular. ¡Animaos!