Septiembre

Llega septiembre y el verano se marchita lentamente. Y los Doors consiguen definir, de nuevo, el momento:

[…] Morning found us calmly unaware, 
noon burned gold into our hair. 
At night, we swam at laughin’ sea. 
When summer’s gone, where will we be? 

Summer’s almost gone, 
summer’s almost gone. 
We had some good times, 
but they’re gone.
The winter’s comin’ on, 
summer’s almost gone.

.

Pero septiembre también guarda sus cosas buenas. Por ejemplo, el comienzo de la nueva temporada de El Marcapáginas, que tendrá lugar hoy, a las 21:00 horas. Por si no lo conocéis, es el programa cultural más fresco de las ondas, en el que se tocan todos los palos de la cultura -literatura, música, pintura, filosofía…- con entrevistas a grandes personalidades culturales y debates entre los mayores expertos en cada tema… Está dirigido por el excelente periodista y filólogo David Felipe Arranz y se sintoniza en la cadena Gestiona Radio.

Hoy el programa está dedicado a la novela de aventuras

Así que ya sabéis, sintonizad cada viernes Gestiona Radio de 21:00 a 23:00 horas, o entrad en la página de El Marcapáginas. También lo podéis seguir por Twitter y Facebook. Y los sábados, se repite de 23:00 a 1:00.

Ah, y yo tengo la suerte de colaborar. Me encontraréis algunos viernes a cargo de la sección  de El Barco de Cristal, donde relaciono el rock clásico con la literatura. Hoy no toca, pero tenemos muchas más secciones fascinantes y a mí me podréis oír en la Revista de prensa, comentando las noticias culturales de la semana… ¡como la retirada de Little Richard!

En El Marcapáginas, a bordo de El Barco de Cristal, mi sección
En El Marcapáginas, a bordo de El Barco de Cristal, mi sección de rock y literatura

Por otra parte, alguno se preguntará por qué no he vuelto a publicar en mis blogs Como naipe cuya baraja se ha perdido… y A caballo en el quicio del mundo. La respuesta es que ya no puedo acceder a ellos. He perdido la contraseña y Google no me proporciona una nueva si no respondo a un cuestionario prácticamente imposible

Ruego que si a alguien le ha pasado y sabe cómo poder recuperar la contraseña por otra vía alternativa, se ponga en contacto conmigo… Tengo esos blogs desde 2008, y me había hecho con ellos un huequecito en la red. Les he cogido mucho cariño y hay mucha gente que los sigue, y ni siquiera puedo publicar un aviso contando lo que ha pasado para redirigirles a éste.

Os estaría muy agradecida.

El despertar

"La Bella Durmiente" (1959), de Walt Disney
«La Bella Durmiente» (1959), de Walt Disney

Después de todo, todo ha sido nada,

a pesar de que un día lo fue todo.

Después de nada, o después de todo

supe que todo no era más que nada.

José Hierro, “Vida”

.

Aurora va abriendo los ojos lenta, dolorosamente, mientras la luz de la tarde invade sus pupilas. Le cuesta enfocar su alrededor. Distingue una mesa de color crudo, y el familiar aroma del cuaderno. Vislumbra las cabezas de sus compañeros, y hasta sus oídos se va abriendo paso la voz amortiguada del profesor.

A medida que va recobrando la conciencia, la desorientación la invade con más fuerza. ¿Cómo ha llegado hasta allí? ¿Dónde se encuentra realmente? Primero piensa en la universidad. Pero no, aquella clase es más pequeña. Y hay un olor extraño esparcido en el aire, un olor como a… adolescencia.

Cuando Aurora abre los ojos completamente, descubre que ha regresado al día de su decimosexto cumpleaños. En su cabeza, habían transcurrido ocho años. Pero el portaminas que sujeta con la mano izquierda, con el que antes de quedarse dormida ha tratado de pincharse el dedo índice, le indica que todo ha sido un sueño.

Aurora no encontró nada más parecido a una rueca que aquel portaminas. Ella sabía que el maleficio de la Bella Durmiente solo podría realizarse el día en que cumpliese dieciséis años, y había pasado toda su vida esperando aquel momento.

Siempre ha creído que lo del portaminas no funcionó ese día. Que su vida continuó, viajera hacia un fondo de luz, de vida, de esperanza. Pero si acaba de despertar en el mismo sitio donde se pinchó el dedo hace casi ocho años, solamente puede significar que, efectivamente, el maleficio funcionó. Que verdaderamente se quedó dormida en un sueño que duró no cien años, pero sí ocho.

-No te asustes, yo también me he pasado un año entero soñando.

Aurora se vuelve para ver quién le ha hablado y descubre a Alisa que, junto a Paz, le sonríe. Ellas siguen allí. Ellas siempre han estado allí. Y también vuelven a ser adolescentes.

Así que todo ha sido un sueño. Aurora trata de recordarlo. Recuerda una niebla dulce y después recuerda unos amigos. Muchos amigos. Recuerda una muerte y la primera herida del corazón. Más amigos. Fiestas. Premios. Noches en vela. Asesinos de luces. Una pandilla, su propia pandilla, como las de las películas. Y recuerda un Príncipe Azul.

El cuento se equivocaba. El Beso no sirve para despertar: se produce dentro del sueño.

Aurora siente que ha vivido demasiado deprisa –y a trompicones- sus últimos e imaginados ocho años. Así que solo se trataba de un sueño… Sí, ha vivido demasiado deprisa. Ha soñado mucho –dentro de su sueño- y se ha creído visible, por primera vez, y ha volado y ha tocado las nubes con la punta de los dedos. Y ha llorado mucho, también, y se ha equivocado.

Pero ahora todo vuelve a la normalidad de sus dieciséis años. A su obsesiva dependencia de los estudios. A los fines de semana encerrada en su habitación, preguntándose por qué ella no tiene amigos. A aquel imbécil de clase que la desprecia por no ser como los demás. A los poemas –los poemas nunca cambian- donde se deja el corazón en varios brochazos, donde sueña con ese amor imperecedero e imposible. Nada ha cambiado. Todo ha transcurrido dentro de su cabeza. A pesar de los malos momentos, ha sido un sueño maravilloso.

En medio del vacío que siente en el pecho, una idea empieza a cobrar fuerza dentro de ella. Si vuelve a tener dieciséis años, posee otra oportunidad de conseguir que todo lo bueno se repita, y de no volver a caer en los errores. Sí, todo puede llegar a ser de nuevo…

.

Entonces, Aurora despierta de verdad. Ya no se encuentra en clase y vuelve a tener veintitrés años –casi veinticuatro. Y sin embargo, es consciente de que los últimos ocho solo han sido un sueño, maravilloso y terrible. Y de que ella es, una vez más, quien siempre ha sido, quien siempre fue antes de comenzar a soñar.

Espinas

Emplearé todo el resto de mi vida en contemplar el suelo seriamente

ahora que ya nos importan cada vez menos las hadas,

ahora que ya las luces más complacientes estrangulan de un golpe las primeras sonrisas de los niños

y exaltan a puntapiés el arrullo de las palomas

y abofetean el árbol que se cree imprescindible para el

embellecimiento de un idilio o de una finca.

Mira siempre hacia abajo.

Nada se te ha perdido en el cielo.

 

Rafael Alberti, “La primera ascensión de Maruja Mallo al subsuelo”

"El mal de la ausencia", René Magritte
«El mal de la ausencia», René Magritte

Hay días en los que dejas de creer en la poesía. Días en que te sientes más cínica que romántica y desearías cambiar todos tus versos por una guitarra eléctrica. Marcharte a algún lugar donde nadie te conozca. Rebelarte contra los sueños frustrados, las falsas amistades, la hipocresía, los finales felices inalcanzables, el miedo, los amores no correspondidos y todas aquellas malditas películas de Disney que han dejado un poso de purpurina en tus pupilas que no te deja ver con claridad las cosas que tienes delante. Siempre, siempre se acaba volviendo a Cernuda.

Pruebas médicas interminables, burocracia universitaria, el verano que termina para siempre en tus ojos, la última inocencia que estalla.

Hay días en los que quisieras poseer una coraza de espinas de erizo con la que cubrirte para que nadie pueda hacerte daño. Perderte en el viento del oeste, como aquella Miss X de Alberti que dio tanto de que hablar para después, simplemente, caer en el olvido.

No existe el olvido. ¿O eso sólo se puede aplicar a mí?

Cat Stevens dijo en su canción que este es un mundo salvaje al que es difícil sobrevivir sólo con una sonrisa.

Siempre soñaste con que alguien te dedicara esa canción. Pero no te irías; regresarías con lágrimas, porque allá afuera no existiría un amor tan dulce, desinteresado y eterno.

¡Ay! Ya estás cayendo en el sentimentalismo. ¿Cat Stevens? Mejor Nirvana. No cruces al otro lado del espejo. El viento del oeste no va a acabar desintegrándote, porque siempre habrá alguien que piense en ti, y todavía no se han inventado las corazas de espinas de erizo.

Te queda rugir. Anestesiarte con el rock & roll. Desangrarte en poesía –sí, a pesar de todo- y mirar a los ojos a quien te desprecia o te humilla, y enseñarle los dientes, porque la bondad a veces es vulnerabilidad, sobre todo si no procede y si no es correspondida. Ya has regalado -tirado- demasiada amistad y muchos buenos sentimientos a quien no lo merecía.

Vuélvete llama, arde.

Sólo así…

¿Nirvana…? No; Cat Stevens. Y la poesía: Cernuda, Pizarnik. Y tu amor inviolable y eterno –amor como sentimiento individual- latiendo dentro del corazón, aunque no se abran ya sus puertas. No hace falta cruzar al otro lado del espejo, solo rugir. Detrás de las espinas de tus ojos todo lo que amas y todo lo que eres continuará inmóvil, dulce, palpitante e inocente, como siempre ha sido.

El poeta pide a su amor que le escriba

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

 

Federico García Lorca, Sonetos

«Unhappy Girl», The Doors

Unhappy girl, left all alone,
playing solitaire,
playing warden to your soul.

You are locked in a prison
of your own devise.
And you can’t believe
what it does to me
to see you
crying.

Unhappy girl,
tear your web away,
saw thru all your bars,
melt your cell today.
You are caught in a prison
of your own devise.

Unhappy girl,
fly fast away,
don’t miss your chance
to swim in mystery.
You are dying in a prison
of your own devise…

Muchacha infeliz, 
te han dejado tan sola, 
jugando a solitarios, 
jugando a ser guardiana de tu alma. 
Estás encerrada en una prisión 
de tu propia invención. 
Y no te imaginas
lo que para mí supone 
verte 
llorar. 

Muchacha infeliz, 
rompe tu tela de araña,
sierra todos los barrotes, 
derrite hoy tu celda.
Estás dentro de una prisión 
de tu propia invención. 

Muchacha infeliz, 
vuela rápido lejos, 
no pierdas la oportunidad 
de adentrarte en el misterio. 
Te estás muriendo en una prisión 
de tu propia invención…