Ayer, viernes 5 de junio, regresé a la Feria, una vez más como autora. Recuerdo cuando, solo dos años atrás, estaba al otro lado, mirando a los escritores que se sentaban en las casetas a firmar sus obras, pensando que, algún día, yo también estaría allí.
Y como muestra de que algunos sueños se hacen realidad, allí he estado, por segundo año consecutivo, gracias a Los despertares, mi primer poemario, publicado por Ediciones de la Torre en 2014. Fue una tarde entrañable, firmando libros junto al también poeta Ch. Abada, autor de los poemarios Un hombre busca a una mujer y Diario de una mujer requerida.
Gracias, en primer lugar, a José María de la Torre, por apostar por mi poesía en estos «malos tiempos para la lírica», que diría la canción, y por ofrecerme siempre su sabiduría de la vida. Gracias también a los que os pasasteis por la caseta y a todos los que no pudisteis pasar, pero me apoyáis siempre de manera incondicional.
Y para aquellos interesados en comprar Los despertares, el poemario estará disponible, durante toda la Feria del Libro, en la caseta 228 de Ediciones de la Torre, y también podéis comprarlo por Internet en este enlace.
Aquí os dejo unas fotos del evento, e iré añadiendo más según me vayan llegando:
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2015
Ilustración de Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite
Miranfú. Con esta palabra mágica, Sara Allen invocaba a lo imprevisible en la obra de Carmen Martín Gaite Caperucita en Manhattan. Al pronunciarla, cualquier cosa podía ocurrir. En una novela juvenil de corte fantástico, no podemos esperar muchos acontecimientos terribles, pero, en la realidad, conlleva un cierto riesgo.
En enero de 2014, debí de pronunciarla sin darme cuenta, tal vez en sueños: eso explicaría que este año haya constituido un auténtico torbellino en mi existencia, un cúmulo de fuertes contrastes, dichosos y trágicos; una mezcla entre euforia, alegría, triunfo, nostalgia, ansiedad, tristeza, miedo…
Lo de hacer un balance de acontecimientos cuando expira diciembre es un postureo redomado, pero, en este caso, a mí misma me asombra la cantidad de cambios que se han producido en mi vida a lo largo de unos escasos doce meses, así que permitidme que posturee, al menos por esta vez.
He terminado -¡al fin!- el maldito máster de Formación del Profesorado. Oficialmente, estoy capacitada para dar clases de Lengua y literatura en institutos privados y concertados y conseguir que mis alumnos acaben por aborrecer a Luis Cernuda –en absoluto; ya me las apañaré para que les apasione…-. He intimado con Rafael Alberti, gracias a que por fin me he puesto en serio con mi tesis doctoral, y cuanto más me adentro en su poética, más me fascina…
Este verano, en la Fundación Rafael Alberti de El Puerto de Santa María
He publicado dos libros; ¡se dice pronto! Uno en abril, mi primer poemario: Los despertares, con Ediciones de la Torre. Este libro es especial, porque cumple un sueño que tenía desde mi más remota adolescencia, cuando comencé a plasmar mis soledades y mis amores platónicos en versos incendiados de cisnes y de princesas lejanas, y después fue Alicia la que, perdido su País de las Maravillas, me llevó de la mano por los caminos mágicos que escapan del Espejo. El segundo libro, El barco de cristal. Referencias literarias en el pop-rock, me lo publicó Líneas Paralelas en octubre. Se trata de un ensayo que combina mis dos grandes pasiones: la literatura y el rock. En ambas publicaciones, he tenido la suerte de contar con buenas personas que me han apoyado y me han ayudado en todo momento.
Cada primavera, paseaba por la Feria del Libro de Madrid soñando con estar algún día dentro de una de las casetas, firmando ejemplares. Este año, se ha cumplido mi sueño, con mi poemario Los despertares. Y lo más emocionante ha sido reencontrarme allí con personas que se han ilusionado conmigo, algunas a las que no veía desde hacía mucho tiempo y, sin embargo, allí estaban.
También he recibido una crítica elogiosa, por escrito, de mi poemario, de uno de mis poetas favoritos, el grandísimo José Manuel Caballero Bonald. Aún no me lo termino de creer.
Firmando «Los despertares» en la Feria del Libro de Madrid 2014Presentación de «El barco de cristal» con Emilio Blanco y la banda Strange Days
Me han operado por primera vez en mi vida. Una infección ocular en mayo, originada por la falta de higiene de algún oftalmólogo de las urgencias de cierto hospital madrileño, se fue complicando hasta derivar en la obstrucción del conducto lagrimal de mi ojo izquierdo, por lo que me han tenido que abrir un conducto nuevo a través del hueso de la nariz. La ventaja: le he perdido el miedo a las jeringuillas que, despiadadas, se acercan llenas de suero hacia mi pobre y torturado ojo…
He sido, junto a Eric, Fernando y Rosalba, orgullosa fundadora del Galganismo, movimiento poético que pronto revolucionará los circuitos madrileños… Después, se nos unió Alberto. Es maravilloso compartir con ellos tantas cosas, empezando por versos y acabando por hamburguesas de carne de avestruz… Los Galganistas hemos participado, por primera vez como conjunto, en un recital: el dedicado a Leonor Machado, sobrina de Antonio y Manuel, hija de Francisco, en una noche que considero memorable.
He aprendido mucho acerca de sentimientos humanos. He llorado ríos de lágrimas, he naufragado y, cuando he sentido tocar fondo, me he visto iluminada, de repente, por una luz radiante y cálida. He comprendido que los verdaderos amigos pueden discutir, pero al final todo se arreglará, y que hay personas destinadas a ser esenciales en un período concreto de nuestra vida para convertirse, súbitamente, en desconocidos. Respecto a la eternidad de las musas, continúa siendo una utopía, pero yo soy idealista por naturaleza, lo cual resulta paradójico dado mi proverbial pesimismo.
He conocido a personas maravillosas que se han hecho un hueco en mi corazón: algunas todavía me acompañan -y me esforzaré por que así siga siendo-. He descubierto el mar dentro de una mirada. He echado mucho de menos y he terminado por firmar un pacto con la realidad para no pasarme la vida soñando –ahora, algunos sueños han cruzado conmigo la frontera-.
Miranfú ha traído consigo terremotos existenciales: tragedias y dichas que han borrado la antigua languidez, porque, triste o alegre, cada acontecimiento delata VIDA. Y yo estoy viva. Ahora, tal vez, desearía un 2015 más tranquilo –un poquito más, tan solo-, para dejar crecer las prometedoras semillas que me ha regalado este año, para alcanzar nuevas metas. Aunque al final, sigamos explotando día a día como estrellas salvajes, las que se derraman sobre mi playa cada verano.
Y me despido de 2014 con nostalgia, dicha, esperanza, y envuelta en las notas de las Noches de blanco satén de los Moody Blues…
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014
Cada primavera, he pasado por la Feria del Libro de Madrid, instalada en el Parque del Retiro, preguntándome qué se sentiría al estar dentro de la caseta, firmando libros. Este año, con motivo de la publicación de mi primer poemario, Los despertares, al fin lo he podido averiguar. Los días 1 y 2 de junio estuve firmando ejemplares del libro en la caseta de Ediciones de la Torre, la número 228.
Lo cierto es que no me esperaba estar tan arropada. Fueron unas horas de reencuentros y emociones. Vinieron amigos y también otras personas a las que no veía desde hacía mucho y recordaba con cariño. Mejor que publicar un primer poemario es comprobar que hay tanta gente que me aprecia y que confía en mi obra, y que me apoya…
Gracias a mi editor, José María de la Torre, y a Lucía, que trabaja con tanta ilusión. Gracias a Iván, Almudena, Jelen, Gemma, David, Alexia, Juli, Luis, Paula, Sandra, Eric, Marta, Julia, Rob, Eva, Alberto, Alba, Fátima, Carlos, Irene, María, Lidia, Fer y Guille. Y a todos los que compraron un ejemplar sin conocerme, dando un voto de fe a una poeta principiante como yo. Y a aquellos que quisieran haber estado y finalmente no pudieron, pero no dejan de apoyarme desde el principio y de creer en mi poesía.
Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014. Con el escritor Carlos MoraFirmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014Firmando Los despertares en la Feria del Libro de Madrid 2014
Para los que deseen hacerse con un ejemplar de Los despertares, podéis encontrarlo en la Feria del Libro hasta el 15 de junio, en la caseta de Ediciones de la Torre, número 228. También podéis comprarlo por Internet pinchando aquí.
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Aprovecho para anunciar que el día 17 de junio, a las 20:30 horas, tendrá lugar la presentación oficial de Los despertares en el pabellón de cristal del Café del Espejo de Madrid (Paseo de Recoletos, nº 31), con entrada gratuita. Leeremos poemas, hablaremos de literatura y tendremos ocasión de vernos y tomar algo todos juntos… en un ambiente de lo más modernista y finisecular. ¡Animaos!
Hoy la entrada va por nosotras. Porque estoy en modo nostálgico, que se va Anita a las Italias, y The Blue Cats no puede ser lo mismo sin ella…
No nos engañemos: el British no fue muy productivo académicamente hablando; se podría incluso definir como robo a mano armada; por no enseñarnos, «Colino» ni nos enseñó a hacer yoga en clase, por mucho que nos demostrara a diario su habilidad como el sustituto de Boomer, el hombrecillo que salía en los chicles.
Académicamente, nos sirvió de poco. Pero allí, entre el tipo que se parecía Juanito Santa Cruz, el chavalito con cresta que seguía las enseñanzas de Colino, la señora que había nacido en Italia y era francoparlante -o algo así- y, por supuesto, la Sapo… allí estábamos nosotras.
Las bases empezaban a sentarse. Elena llegó un trimestre más tarde, y me puse de pareja con ella aprovechando uno de los famosos retrasos de Ana que, fiel a su costumbre, llegaba media hora tarde, habitualmente. Después, los diminutos y merecidos descansos de media mañana nos unieron… Y ya estábamos las tres -y Álvaro-.
Vivimos muchas aventuras y desventuras… fuimos incluso presas de una maldición… Pero al final, logramos terminar el curso. Qué tiempos aquéllos… ¿recordáis?
Junio de 2012
Tras terminar el curso, todo indicaba que ya no nos veríamos. Mejor dicho: que nos iríamos dejando de ver progresivamente. Que todo acabaría con un utópico «tenemos que quedar» y una felicitación por Tuenti en cada cumpleaños. Era lo lógico, teniendo en cuenta el poco tiempo que habíamos estado juntas.
Sin embargo… No sé qué sería, pero encontré en vosotras algo más profundo que nos unía. Algo no identificado, un sentimiento familiar que hacía que cuando estuviéramos juntas, me pareciera que nos conocíamos de toda la vida.
Y -seguidas de cerca por la Sapo-Maldición- comenzaron nuestras aventuras…
Verano de 2012Verano de 2012 (Gato-abrazo)Verano de 2012 (Moneando)Verano de 2012 (Paso de la Garza)Invierno de 2012
¡Y hasta recibimos el 2013 juntas! ¿Nos lo podíamos imaginar cuando empezamos el British? Yo no… Y qué noche, con Jelen dándolo todo y el sitio cutreision donde se había acabado el ron… ¡y los roperos! Pero nos lo pasamos bien, ¿verdad?
Este año se hace necesaria la repetición. ¡Ahí lo dejo!
Nochevieja 2012-2013 (con friki de fondo)
Y llegó 2013 y, con él, muchas más aventuras blucateñas…
Invierno de 2013Verano 2013
Y así hasta hoy, que es el último día que Ana pasa por estas tierras. Mañana, si la Sapo-Maldición se lo permite, cogerá un avión para partir a la lejana ciudad de Pisa… A conocer italianos, comer pizza y no acordarse de nosotras…
¡¡ESO ÚLTIMO NI SE TE OCURRA, ANA!!
Queremos un informe semanal whatsappero de tus aventuras y desventuras con Draco por las Italias…
Y es que… ¿qué haría yo sin vosotras? Sois las mejores amigas del mundo. La vida ya no se concibe sin la clasificación natural elenística –dime con qué zapatillas andas y te diré quién eres– o el amor eterno de Ana por sus One Direction… Sin nuestras friki-horas averiguando a qué casa de Hogwarts pertenecemos -Jelen a Slytherin, ¡buuu!-, o las quedadas cienmontadiles en la Plaza de los Cubos…
Solo puedo decir que me alegro infinitamente de haberme apuntado al British aquel año… y de que las clases de tarde me obligasen a coger el horario de mañana, donde nos conocimos.