Juan Antonio Simarro y el Cuarteto Pergolesi en la tienda de instrumentos Hazen
Hace unos días, tuve ocasión de asistir a la presentación del nuevo disco de Juan Antonio Simarro, su primer trabajo en solitario. Fue un emotivo concierto en la madrileña tienda de instrumentos Hazen, donde Simarro tocó el piano acompañado del Cuarteto Pergolesi.
Los asistentes experimentamos esa mágica sensación que se genera cuando la música invade el alma, inventa mundos y nos atrapa, alejándonos de la realidad, sumergiéndonos en recuerdos que encuentran, de repente, su propia banda sonora. La exquisita música creada por Simarro logra ese efecto, y este debería ser el ideal para todo compositor que se precie.
El disco de Juan Antonio Simarro nos introduce en universos oníricos y caleidoscópicos con tres “Sueños”, nos regala el magnetismo moderno del jazz en una “Noche en el Café Montarto” e incluso pone un broche final con el entrañable “Divertimento para Ukelele y orquesta de cuerda”, que fue interpretado también, con maestría, en el concierto de Hazen. Simarro nos muestra, una vez más, que la música clásica está muy lejos de poseer una sola faceta…
Os recomiendo vivamente su disco.
Juan Antonio Simarro al piano. Foto de Arturo Villarrubia
Ya lo dijo, con su característica ironía punzante, el ilustre José Bergamín (1895-1983), escritor de la Generación del 27, fundador de la revista de ideología católica Cruz y Raya y republicano convencido, exiliado tras la Guerra Civil. “Mi mundo no es de este reino”. Cuando pronunció aquellas palabras, comenzaba en España el proceso que se conoce como la Transición Democrática, que fue una forma prudente de salir del franquismo, casi pidiendo perdón mientras lo hacíamos. Eran momentos difíciles: el país caminaba por una cuerda floja y debajo, en el foso, acechaban los cocodrilos de la Dictadura. Había que caminar muy despacio hasta volver a pisar terreno firme: la Constitución de 1978 nació como un boceto del potencial sistema político que surgiría de una democracia más asentada, más experimentada. Juan Carlos de Borbón, el elegido personalmente por Francisco Franco para reinar tras su muerte, protagonizaba el retorno de nuestro país a la monarquía, que había sido abolida en 1931 con la llegada de la legítima II República. Bergamín fue llamado “disidente” por no mostrarse de acuerdo con esta imposición de la monarquía, marginado y expulsado de varios periódicos.
José Bergamín
La jugada nacional sirvió para calmar los ánimos, pero el verdadero problema comenzó en el momento en que la Constitución de 1978 pasó de concebirse como un boceto de democracia a ser el eje firme de un sistema político. Los años transcurrían y Sus Majestades iban formando una prole de niños rubios y de expresión bobalicona alimentada, vestida y aderezada por todos los españoles. La perspectiva de la III República se fue marchitando en la orilla incierta de las utopías. En 2015, se cumplirá el cuadragésimo aniversario del fin del franquismo, que duró otros cuarenta años. Durante todo este tiempo, cabría pensar que la democracia española ha podido desarrollarse, crecer y florecer; sin embargo, vivimos bajo el yugo de una monarquía que nadie ha tenido ocasión de elegir, bajo los tejemanejes de una clase política corrupta en su mayor parte, náufragos de un vacío formado por la ausencia de auténticos valores ideológicos. Como muy acertadamente dijo el satírico cantautor Javier Krahe, “Me gustas, democracia, porque estás como ausente”.
El mayor logro de la monarquía española durante estos cuarenta años ha sido el de llenar las portadas de las revistas del corazón. Juancar, el rey bonachón que mató de un tiro a su hermano en 1956 –suceso sobre el que se ha corrido un tupido y siniestro velo- y sus legendarios paseos en moto, a la caza de nuevas y golfas aventuras. La liberal Sofía, jugando a escritora, despotricando contra el matrimonio gay, la eutanasia y el aborto. Las leyendas negras del drogadicto Marichalar, la corrupción de Urdangarín y el silencio de la justicia española ante la confabulación de la Infanta Cristina en la red corrupta. El Juancar, que se va a cazar elefantes, pero le perdonamos porque es muy bobalicón y campechano, el hombre, aunque buena persona, y no pensó que los elefantes fueran a morirse. He ahí la dinastía de los “bobones”.
Juan Carlos I de caza en ÁfricaJuan Carlos I de caza en África
Y ahora, el “Bobón” mayor da por la tele su discurso sin azúcar, especial para diabéticos, y las redes sociales se vuelven locas. Y “silencio en la sala, que el Burro va a hablar”. Todos pendientes de lo que ocurra, cuando demasiado bien sabemos lo que ocurrirá. Felipe VI –un título de lo más casposo, por cierto- aguarda sonriente, relamiéndose, mientras la Leti I se frota las manos cual mosca expectante ante su inminente festín: ¡aguantar a su maridito al fin va a dar su fruto!
Me niego a aceptar que la nación entera se revolucione ante una final de la Champions –aquel día, en Madrid pareciera que habíamos vuelto al 14 de abril de 1931, a la proclamación de la II República- y se quede de brazos cruzados en los momentos en los que agoniza la democracia. Señores, no se trata ahora del resultado de un partido de fútbol, sino de aquello que va a determinar el carácter de nuestro país y, en consecuencia, a repercutir sobre nuestras existencias individuales. Dejemos de comportarnos como borregos quejumbrosos –pero borregos, al fin y al cabo- y salgamos a la calle, exijamos un referéndum y, si los españoles desean el reinado de Felipe VI, que un resultado electoral los avale. Monárquicos y republicanos poseemos el derecho a ser respaldados por la democracia. Los monárquicos, por tener ocasión de legitimar una monarquía; los republicanos, para poder plantear una III República Española. Esto nos concierne a todos, ¡despertemos!
La insigne gata Luna presentando, muy seria, mi primer poemario
La muerte metafórica de la Bella Durmiente constituye el nacimiento de esa Alicia que ha olvidado la forma y el color de sus sueños, que no espera un Beso de Amor porque prefiere coleccionar muchos besos y regalarlos al primer mendigo de lunas con el que se cruce, quizá para tratar de justificar por qué el Único, el Verdadero, nunca se produjo. Alicia no quiere volver a soñar cien años, esperando; se resiste a escapar cruzando al otro lado del Espejo. Alicia, dormida, volvería a ser la Bella Durmiente, a viajar por las tierras imposibles del País de las Maravillas.
Tengo el placer de anunciaros la inminente aparición de Los despertares, mi primer poemario, publicado por Ediciones de la Torre. Se compone de dos partes, «Soledades de la Bella Durmiente» y «Retornos del Espejo», integradas por poemas escritos entre 2008 y 2012. Los posos de una adolescencia tardía, la melancolía de un amor platónico, imposible; los primeros pasos por el mar inabarcable de la madurez. Todo reflejado, vaciado, en versos, en palabras, en sangre lírica. Escribir ha sido siempre mi propia escapatoria, por lo que mi poesía también es un trocito de mí.
.
FECHAS IMPORTANTES:
-DOMINGO 1 DE JUNIO: Sale a la venta Los despertares. Estaré firmando ejemplares en la Feria del Libro de Madrid, de 12:00 a 14:30 horas, en la caseta de Ediciones de la Torre (nº 228).
-LUNES 2 DE JUNIO: A las 18:00 h., en la biblioteca Eugenio Trías -situada en la antigua Casa de Fieras del Retiro-, tendrá lugar una presentación conjunta de las obras de tres autores de Ediciones de la Torre: Ch. Abada, Maite García-Nieto y quien esto escribe. Al finalizar, estaré firmando ejemplares en la Feria del Libro, en la caseta 228.
PRESENTACIÓN OFICIAL DEL LIBRO: Aún no tiene fecha, pero será a lo largo del mes de junio. Próximamente, daré más detalles.
En Alcalá de Henares, la próxima semana tendrán lugar varios eventos literarios muy jugosos…
El miércoles 7, la Facultad de Silencio celebrará la tercera edición de su exitoso evento:
El viernes 9, se celebra, por segundo año consecutivo, un evento dedicado a la Literatura Rumana. Incluye conferencias, recital poético… ¡y hasta un concierto!
Todo ello organizado por estupendos poetas y literatos. A los que os guste la literatura y, especialmente, la poesía, ¡no dudéis en acercaros!